En la otra puerta

Alguien más conoce la verdad

Alguien más conoce la verdad

El poderoso justifica sus decisiones en la fuerza y, el astuto, en su astucia. La sociedad acepta la crítica social de la obra de teatro pero no la que expone la película.

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La interpretación de la película Joker (de Todd Phillips, 2019) que hacemos en nuestro artículo Joker: Alguien dice la verdad, que suponemos completamente incomprendida porque deja en mal lugar a la sociedad en la que vivimos y a los defensores del estado actual de las cosas, que ha generado un sistema por el que la gente logra alcanzar una estabilidad económica, primero y, social, después, y que defiende, sin comprender, las injusticias que se generan porque nada les importa el dolor ajeno mientras ajeno signifique que le sufre otro, podríamos aplicarla, sin grandes cambios, a la obra de teatro Corazón de chocolate de Rodrigo Aro Silva.



Sharonang

De la obra, que no hemos podido ver, pues se representaba en Chile, únicamente tenemos conocimiento por el artículo, de Camilo Cáceres Infante, Corazón de chocolate, amargos tiempos modernos [1],  que es suficiente para entender que, en ella, se hace una interpretación de las relaciones sociales muy similar a la que se plantea en la película Joker. Se trata de un musical del que el autor del artículo nos dice: es a través de la risa que se busca la reflexión sobre el trato humano en el trabajo, sobre el buen trato entre personas [1], y, como a la gente le afectan más los problemas laborales concretos que sufren o podrían sufrir que las cuestiones abstractas que afectan a desconocidos, la obra puede ser mejor comprendida, sin necesidad de grandes explicaciones, que la del Joker, aunque digan, más o menos, lo mismo.



Breston Kenya

La cuestión, como habíamos defendido en nuestro texto anterior, es que el punto de vista de quien tiene poder acaba por convertirse en principio de actuación. El poderoso justifica sus decisiones en la fuerza y, el astuto, en su astucia. La sociedad acepta la crítica social de la obra de teatro pero no la que expone la película. En la primera, el trabajador sufre injusticia, en la segunda, la gente produce la injusticia. La sociedad es poderosa y adapta la ética a sus intereses, pues el poderoso no es exclusivamente el presidente del gobierno o el dictador golpista sino cualquier hijo de vecino que utilice deshonestamente una ventaja que posea frente a un tercero.

 



Victoria Borodinova

2

La risa es una forma de quitar importancia a un hecho grave, por lo que podemos deducir que hay un hecho grave. El musical critica a las empresas y su crítica es bien recibida, se cuestiona al otro; en la cinta, se critica a la sociedad, y es despreciada, se cuestiona al espectador.



Andrea Piacquadio

En la fábrica no hay obligación de reír como en Gotham, aquí, hay que bailar, que es otra forma de aparentar satisfacción. Ha habido un muerto, pero le hacemos un homenaje y olvidamos que la causa de su muerte ha sido la propia fábrica. En la sociedad hay que reír para aparentar que las cosas funcionan bien. Si alguien se queja, le damos una pastilla y le encerramos. Si escondemos el problema, el problema desaparece. Lo que importa son las apariencias, no la realidad.



Frank McKenna

El musical coincide con la cinta, además de por el uso de la risa para tratar temas serios, en referir cómo la muerte de un trabajador haitiano, de otro mundo, no tiene la misma trascendencia que la muerte del marido de Ingrid, la protagonista; cómo los trabajadores no saben el nombre de una nueva empleada, pues no la han integrado en su grupo; cómo la comunidad anula la individualidad, poniéndoles uniformes; cómo la nueva trabajadora, ante las injusticias que sufre, Quiere abandonar como ha hecho toda su vida, quedarse a hacer frente algo que no va a cambiar sola es muy duro [1]. Como el Joker, ve la injusticia y piensa que debe corregirse. Y, de una forma paralela al Joker, que dice: ¡pero existo!, la empleada dice: ¡Soy un ser humano!



Marcelo Moreira

3

En ambos casos, se trata de personas que tienen consciencia de sus derechos pero que les son negados por la comunidad. La denuncia que se hace es la de la existencia de dos mundos en la sociedad, el mundo oficial, donde los poderosos dictan unas normas y benefician a quienes las cumplen, porque cumplirlas significa aceptar su autoridad,  y el mundo de los apestados o de los parias, que resultan perjudicados por el sistema que no puede beneficiar a todos, y quieren cambiarle.



Ulrich Scharwächter

Pero el resto vive a gusto y no les importa soportar las pequeñas injusticias que sufren por parte del poder, a cambio de las ventajas que reciben, y menos les preocupa que los parias soporten los mayores perjuicios.

Christian Fregnan

La obra está inspirada en el suicidio de un trabajador, Rolando Venegas, por acoso laboral. Ese trabajador era parte del sistema, y hasta sabemos su nombre, no tendría por qué sufrir las grandes injusticias. Arthur Fleck (el joker) no forma parte del sistema, su lugar es Arkham, una institución mental en la que debe quedar recluido y drogado. Pero, entonces, ¿Quiénes son los hipócritas?

 

Nota: Artículo, de Camilo Cáceres Infante, Corazón de chocolate, amargos tiempos modernos.

Imagen de portada: Victoria Borodinova.

 

 

 

Por Mario Rodríguez Guerras

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Romance de la luna, luna

A Conchita García Lorca

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.

Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Federico García Lorca

Romancero gitano (1927)
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