En la otra puerta

Arte y lenguaje

Arte y lenguaje

Nuestros sabios siguen haciendo distinción entre el arte tradicional y el moderno. No se han enterado de que son la misma cosa

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Como era de esperar, han surgido opiniones –y digo bien– cuestionando la exposición que he presentado acerca del lenguaje del arte.



MD Tanveer H Rohan, Identity Unknown

Durante muchos años, mi teoría sobre el arte como lenguaje, dicho sea de paso y como confirmación de que mi exposición ha de tener un cierto valor, ha tenido cuatro referencias, a otras tantas publicaciones de mi escrito, en la primera página de las búsquedas de Google a esa cuestión –entre ellas, las tres primeras entradas–, de las que, por cierto, hay en ese buscador sesenta y nueve millones, señal de que no soy la única persona que defiende esa interpretación.

El primer problema para plantearme dar una respuesta no sería qué decir sino hasta dónde decir o si evitar un tema para no desvelar demasiado.



Hesham Alhumaid, Hello Halloween15

Y no es que yo tenga la intención de ser oscuro,  es que –y nos encontramos con la segunda razón– conozco perfectamente el percal y no de oídas, sino por mi experiencia en el trato con los sabios que me permite conocerlos y anticipar su proceder. Los sabios, para quien no lo sepa, son esas personas que, con un título, ostentan –o detentan– algún cargo institucional y se creen en posesión de la verdad, por lo que no admiten más razones que las suyas o las de algún miembro de su clan.

Los sabios tienen razón en que poseen el poder social de "imponer" su "opinión", razón por la cual, se enfrentarán a quien les contradiga, enterrando sus razones o su persona, porque más les interesa defender su imagen social que la verdad, que fácilmente sacrificarán en aras de su honor. Esa es la honestidad de la mayoría de los sabios.



Loc Mai, Vietnam

Decir la verdad, por lo tanto, es algo completamente inútil: O la entierran con el silencio o, cuando ya no la pueden ocultar, responderán despreciando la teoría o al autor.

Ante el dilema de demostrar cuántas razones poseo para defender mis afirmaciones y no quedar como un necio o serlo por regalar unos conocimientos que, para otros autores, es un patrimonio, aunque, en ese mundo social de la apariencia, la mentira posea más valor que la verdad, cosa a la que me opongo por ideología y por interés personal, opto por buscar otra salida.



Antonella  Arismendi, White noise 2

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Puesto que hay otra forma para refutar esas opiniones, ya que basta con analizar, adecuadamente, a diferencia de cómo actúan sus autores,  lo que hacen:

1º.- Dicen que el arte no es un lenguaje, pero no han sido capaces de dar una definición del arte, entonces, ¿cómo pueden afirmar que el arte no es esto o aquello si no saben si es esto o lo otro? Lo aclaramos: No pueden hacerlo en el mundo del conocimiento, pero, en su mundo social, pueden hacer lo que quieran.



© Thomas Dymond, UK

2º.- Estos sabios actúan de forma irreflexiva y no se percatan de la contradicción en la que incurren con su crítica, a saber, ponerse a hablar de lo que no saben mientras acusan de ignorante al contrario, por lo que se ponen en riesgo de salir malparados. Un sabio que comete este error de cálculo ¿Podría algún día llegar a establecer la verdad del arte? Solo por una afortunada casualidad.



Hesham Alhumaid, Life in steam 10

3º. - Nuestros sabios siguen haciendo distinción entre el arte tradicional y el moderno. No se han enterado de que son la misma cosa, porque el arte es una "cosa" –y, por eso, se puede definir. Además, una vez que se conoce su naturaleza, se ve que no es tan difícil de interpretar el arte moderno (solo lo es por la variedad tan enorme de estilos existentes) y que, el del pasado, también, requiere de una interpretación, pues, que sea identificable lo que se ve, no significa que se haya podido comprender su origen; el arte figurativo es más que imitación, la imitación es un medio. En fin, dada su suficiencia es inútil pretender darles razón de nada. Lo que no es condición del arte, ni del actual ni del pasado, es ser corrosivo. ¿Que la comunicación exige una respuesta? Y cuando leo un cartel que dice Zamora, bar, teatro, ¿qué respuesta espera de mí el creador de esas señales? Por otra parte, la función, o sea, el uso (para qué), nada dice de su naturaleza (qué), a eso se le llama confundir churras con merinas, y aquí los sabios nos demuestran ya toda su capacidad y claridad de ideas. En contra de las corrientes actuales que declaran que la belleza no es condición del arte, otros nos dicen que, en el arte, prima la función estética; sea o no cierto, nos remitimos a lo dicho sobre la distinción entre la función y la naturaleza. Y, en definitiva, si el arte no es comunicación, ¿cómo es posible el espectador? Como vemos, los sabios son incapaces hasta de realizar simples descripciones con precisión. En el estudio del arte que hacen los sabios ¿no será que lo que falta es un "sistema de análisis" adecuado, o, más bien, que lo que sobra es tanto sistema? Con estos lastres en sus alforjas, es imposible que puedan iniciar la búsqueda de la verdad, pero hablan de ella como si la conocieran y nosotros la ignorásemos.



MD Tanveer H. Rohan, Together we rock the world...

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A pesar de todo, los sabios pueden dormir tranquilos, la sociedad está organizada de tal forma que defiende a todo aquel que ostenta un cargo y a quienes respaldan las verdades sociales para que nada cambie y ellos puedan mantener sus privilegios

 

Imagen de portada: Waka, de Pixabay.
Imágenes con derechos reservados, prohibida su reproducción.

Por Mario Rodríguez Guerras

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El poema de hoy

Poema II

En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crepúsculo
que en torno a ti da vueltas.

Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y llena de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.

Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas,
de modo que un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.

Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
del círculo que en negro y dorado sucede:
erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.

Pablo Neruda

Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924)
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