En la otra puerta

La identidad de hoy, de ayer. El pasado y el presente.

La identidad de hoy, de ayer. El pasado y el presente.

Aquí trataremos de exponer identidades revueltas, cambiantes, el valor cultural que fue y que es. Y para esto presentaremos diferentes épocas y artistas que demostrarán según su contexto, qué legitiman.

Como expone Ticio Escobar, en "el arte en los tiempos globales", las comunidades construyeron imágenes identitarias a partir de un territorio común y rasgos compartidos; pero qué pasa cuando éstas a través del tiempo cambian, cómo se siente el hombre con nuevos símbolos impuestos.

Por ejemplo en la cultura Condorhuasi que se indica en el período Temprano (aprox. 200 AC-300 DC) se desarrolló en el valle de Hualfin (Catamarca). Una sociedad de pastores de llamas, donde se ocupaban de su carne y su lana, también formaban parte de importantes ritos ceremoniales.

Alfareros, detallistas, variados en forma y tamaño, artistas especializados.

Vivian en comunidades formando aldeas de pequeñas familias, sus viviendas eran de plantas circular y muros de piedra. A estas comunidades se supone que las regulaban diferentes jefes en sus labores de producción y el más significativo, el religioso.

Condorhuasi desarrolló la escultura lítica basada en el estudio de tumbas, muchas de sus piezas o "todas" han tenido una finalidad funeraria y ritual. Alamito presenta una relación estilística desde las imágenes y de utilidad a fines religiosos. Ya sea por tráfico caravanero o en forma directa, la distribución de bienes religiosos fue tomando en varios sitios una semejanza estilística. La decoración pintada presenta diseños o tatuajes faciales, vestidos, tocados, collares, en donde estas "prendas" no cubren los órganos sexuales; será un deseo de relacionarlos con el culto de la fertilidad. Estas imágenes con rasgos bien definidos, pinturas corporales y tatuajes faciales, nos muestran quizá como se veían y como el cuerpo humano podría ser símbolo de identidad, status social, etc. Es posible también que tanto énfasis en detalles decorativos plasmados en ciertas piezas, hallan sido utilizados para los actos ceremoniales.

La mayoría de las piezas de esta cultura fueron utilizadas para diferentes ceremonias, fuentes de piedra, pipas, morteros, figuras antropomorfas y felínicas; entrelazadas con el uso de drogas y alucinógenos para entrar en contacto con el más allá. Se ve que los elementos construidos sin decoración, son comunes, y no para usos específicos como los decorados. El hombre que tiene el don de entrar en contacto con la Deidad, es el Shaman, que posee poderes y dirige al resto, es el único que puede salvarlos. Alucina para ver otro mundo, y salvar a su pueblo de la enfermedad, de la guerra, de un posible desequilibrio. El contacto se cumple en el proceso de la droga. Realizan ciertos sacrificios para mantener ese equilibrio que luchan para que no se desmorone (sacrificios a veces, muy dolorosos).

Se han encontrado cantidad y calidad de ofrendas fúnebres, según expone R. Gonzáles. Esto explica que cada tumba excavada tiene su ofrenda, también es evidente que no vamos a encontrar la misma ofrenda que la de un Shaman, por esto se marcan los diferentes status sociales, la función que cada uno realizó. En las tumbas se ofrendaban Llamas, vasos efigie, adornos de oro, pipas, morteros, etc.

El paisaje hoy, a diferencia de culturas antiguas como la que vimos, es diseñado, revuelto, y ambiguo. Estamos hablando de una era global que prefiere avanzar y retroceder, todo vale, podemos detenernos y ser superficiales, no tenemos fronteras ni historias dramáticas. El arte hoy se encuentra alterado, a veces sus formas se quiebran y son poco claras. El hombre de hoy, el postmoderno, se viste con trajes, intercambia mascaras, compite, y ya se encuentra envuelto en este nuevo mundo de mercado que lo legitima, empujado por la velocidad electrónica, los medios masivos, la información que corre y no significa, super-redes capaces de sostener todo un planeta. Los recursos expresivos del arte decaen por la multiplicidad fragmentada, todo se remueva, todo es innovación y poder de mercado. Es el nuevo hoy, y el hombre no puede escapar de él, ya es parte de este tráfico que no dudará en pisotearlo sino cruza a tiempo. Hoy constructivo que remueve significaciones colectivas, pregunta y multiplica enigmas, perturba e inquieta. Es el hoy de la tecnología y los medios masivos en donde el hombre se nutre en ellos, ya están impuestos, legitiman, y se preocupan por construir una etapa superadora. El arte de hoy es confuso, renuncia a construir una síntesis que unifique la comprensión de lo real y desplaza quizá la convicción mística de ayer, la fe utópica, los recursos simbólicos. Esto hace de nuestra identidad hoy algo compleja y relativa, como un resultado de negociaciones y estrategias políticas u económicas, una escena cargada de fuerzas distintas, y no como un pasaporte que garantiza la firmeza de una cultura, es que se siente que no hay tiempo de reclamos, pero sí de negociaciones.

Dando como ejemplo a las obras de Andy warhol, (artista posmoderno) sus obras no nos hablan, encontramos una falta de profundidad, de sensibilidad, una falta de historia. Solo vemos la superficialidad de la fotografía, y un arte que gira más a lo mercantilista. En comparación con otros artistas modernos como lo fueron Van Gogh, Edvard Munch, entre otros, aquí las obras cambian. El observador no ve en ellas una imagen plana y superficial, sino una obra cargada de historia. Expresan angustia, al pueblo, gritan en muchos casos para denunciar con la ayuda de sus trazos, y eso diferencia totalmente al tipo de arte de Warhol, o mejor dicho al posmodernismo, en donde al mirar una obra no podemos excavar para encontrar los cimientos, su historia, lo que realmente es.

Candido Portinari, es otro de los modernistas más destacados de los años '20, 30´, y ´40 del siglo XX. En sus obras podemos ver una carga de contenido social. En una de sus conferencias en 1947, habla del espíritu y la técnica que tiene que poseer un artista para crear una obra de arte, ese espíritu que registra nuestra sensibilidad y la técnica que es el medio en donde la trasmite. Después (como muchos artistas) de nutrirse de las vanguardias, aprender el arte fuera de Brasil, específicamente en Europa, Portinari va a realizar una pintura social para dirigirse a las masas, y para esto afirma, que el artista debe poseer una sensibilidad artística y otro colectiva, y ésta ultima se logra al entrar en contacto con las masas. También, afirma que las pinturas murales que en muchos casos realizó, es adecuada para el arte social, porque ese mural pertenece a la colectividad y cuenta al pueblo una historia, su propia historia. Denuncia, realidad que se dirige a la sociedad, y sino está capacitado para ver, lo estará mañana, porque realizar una obra sin intención caerá en el vacío, y el artista debe para eso gritar con sus trazos de cualquier manera. Todas sus obras tienen valor artístico, denuncia e historia. Lienzos que muestran llantos, el dolor de su pueblo, sus ropas, hábitats, los sectores sociales más marginados, un niño muerto. Pinta los temas sociales sin ataduras, ni miedos, es el interprete del pueblo, es su mensajero, y el que desea la paz, la justicias y la libertad.

Terminó su conferencia afirmando que quisiera vivir en un mundo en donde no halla niños hambrientos, ni madres llorando, ni viejos muriendo.

Con esto no estamos criticando, ni a favor de. Solo comparamos como en épocas diferentes cambia la imagen del arte y esto se da por el contexto que legitima, pasando de guerras, a denuncias, velocidad, revoluciones, tecnología, Etc. Y quizá en la era del cine y la fotografía muchas de los cuadros perdieron totalmente su valor, su historia, ésta que se daba en otras épocas, aún en los tiempos antiguos en donde la visión artística era más pura y la función (no como ganancia) de la obra de arte era otra.

Para terminar nuestro trabajo, afirmamos que éste es un mundo cambiante, en donde prevalecieron prohibiciones, luego se liberaron, prevalecieron valores, culturas, y contextos, que en su momento legitimaron una época, y a través del tiempo diferentes identidades sociales y también cambios notables en el arte.

En muchos casos al hombre le robaron su identidad, sus valores, para luego imponerles otros, esos que abarcarían y unificarían a toda una nueva sociedad. Lo importante a saber es que el hombre no puede doblegar una realidad impuesta, impuesta ya sea por estrategias políticas u económicas, cambios que aprueban la mayoría de los sectores y luego se legitiman, cambios de régimen que dominan a todos lo sectores, incluyendo al artístico. El hombre al no poder escapar, tendrá que imitar un estilo, esconder su pasado para mostrar su nueva máscara lingüística, que la toma prestada, está vacía, y simula no sentir su perdida de valor. Algunos, antes grandes cambios se desesperar sabiendo que tienen que enfrentarse con una nueva vida, otros desisten, otros tratan de vestirse con los trajes del pasado, pero ninguno le queda bien. Mientras la mayoría de apoco se acomoda y más adelante es parte y compite por un lugar de éxito en la nueva realidad.

Queremos romper el tiempo y convertirlo en pasado, éste nuevo presente envuelve al sujeto portando en él una carga de afectos y una perdida total de la realidad, cierra sus ojos y aislado, solo, se conecta con sus verdaderas tradiciones, pero al abrirlos la actualidad no cambia y cada vez cuesta más representar la historicidad.

 

Por Marcos Brugiati

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