Escultora argentina
Elisa Dejistani nació en Buenos Aires, Argentina. Pintora, escultora y poeta con antepasados italianos.
Ex miembro del Consejo Directivo de la Asociación Argentina de Artistas Escultores, colaboró en diversos periódicos y revistas del país y del exterior.
Vivió y trabajó en Italia, donde expone desde el año 1995 sin perder el vínculo entrañable que la une al país de sus ancestros.
En su mundo creativo ubica a la figura humana como el punto de inicio de un recorrido que alcanza los límites de la abstracción. Conserva la atadura con la tradición de arte estatuaria pero muestra una decidida adhesión al sentimiento de la modernidad.
Dejistani modela y modifica el bronce, la madera y la piedra, creando volúmenes y conformando espacios y logrando a su voluntad la integración de lo abstracto con lo figurativo, creando en sus obras diversas formas, volúmenes, espacios plenos, huecos, superficies llanas y ásperas.
Obra literaria publicada:
Misteriosa magia (1977) Poesía
Exilio para no morir (1986) - Poesía
Disonancia del bronce en Makhac-kala (1990) - Poesía
Con el sol en las manos (1994) - Antología - Poesías - Aforismos - Dibujos
"Jeroglifico" (1991) - Argentores - (Teatro)
Una estética del silencio (1992) - Argentores (Monografía - Video)
"Dualidad del silencio" Poesías en Español e Italiano - Ediciones Botella al mar (2009)
Entre las distinciones de relieve:
Premio "Educar la Paz" - Unesco, Buenos Aires, 1980 (Poesía)
Premio "Fioravanti Felici" - Fundación Argentina para la Poesía, 1989 (Poesía)
Premio "Associazione Luigi Pirandello", Italia, 2004 (Poesía)
Premio "Arte D'Autunno" di Poesía - Terza Biennale "Omaggio a Roma" - Anno 2000
En Artes Plásticas:
Primer Premio "Unesco", Buenos Aires, 1981 (Escultura)
Premio "Salón de Otoño" (SAAP), 1995 (Escultura)
Premio Internacional "Filignano Arte", Italia, 1999 (Escultura)
Premio Internacional "Filignano en Relieve y Pintura", Italia, 2000 (Pintura y Relieve)
Para qué escribo poesía
Antítesis que deforman la palabra dura
Metáforas que calman al oído
Para qué escribo preguntas sin respuestas
—Como esta angustia—
Si no hay ni habrá dios que las contemple
Para qué
Si no hay música que suspenda a estos versos en el aire
Si toda hipérbole se vuelve infamia Si sólo el viento es el que lee
Para qué seguir rompiendo lanzas
Si el que difama hunde los pies
En la tierra