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Rafael nació en Urbino, una ciudad ligada al renacimiento por el ducado de ese nombre, un viernes santo de 1483. Era hijo del pintor Juan de Santi, quien encauzó los primeros pasos de su hijo.
Como su padre era pintor de la corte de Urbino, tuvo oportunidad de mostrarle las obras que realizó Piero della Francesca (cuya pintura, como sabemos hoy, influyó en la formación del joven pintor) y le habló de las obras del entonces joven Bramante, el arquitecto máximo del Vaticano, y de Pietro Vannucci, llamado el Perugino, que con el tiempo iba a ser su más efectivo maestro.
A finales de 1501 comenzó para Rafael una época de febril actividad en diversas ciudades. Su obra de ese momento, realizada casi toda en la ciudad de Umbria, acusa la huella magistral del Perugino. Quizás su cuadro más conocido de esos años es Los esponsales de la Virgen, que realizó en 1504.
En ese mismo año se trasladó a Florencia persiguiendo el conocimiento de las obras de Leonardo y Miguel Ángel, de las que había oído grandes alabanzas.
En 1508 viajó a Roma, ciudad que bajo la influencia del pontificado de Julio II desarrollaba un enorme proyecto de transformación monumental. En marzo de 1509 había coseguido empleo como pintor áulico, realizando la decoración pictórica de las Cámaras.
También realizó durante esos años un intenso trabajo de arquitecto haciendo los proyectos del Palacio Caffarelli
Vidoni y el Bronconio dell' Aquila.
En 1515 se le encargaron los cartones para los diez tapices que iban a ser tejidos en Bruselas para la Sixtina. En 1516 fue nombrado Conservador de las Actividades Romanas.
Tanta actividad tuvo como consecuencia una pérdida de intensidad en las obras. Muy pocas veces llegaba a realizar una obra pictórica con sus manos encargándole su ejecución a alguno de sus discípulos.
Rafael, un mito del Renacimiento, había nacido un viernes santo y murió un viernes santo de 1520, cuando tenía treinta y siete años.
Su muerte fue sentida por todo el humanismo de la ciudad de Roma y por todo el pueblo.
En su epitafio, compuesto por el humanista Pietro Bembo, dice: Aquí yace Rafael; por él, cuando vivió, la naturaleza temió ser vencida; ahora que él ha muerto, ella teme también morir
Obras de Rafael de Sanzio
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