Pintor mexicano
Diego Rivera nació el 8 de diciembre de 1886 en la ciudad de Guanajuato, México. Ingresó a una edad muy temprana en la Escuela Nacional de Bellas Artes (antigua Academia de San Carlos) siendo discípulo de José María Velazco. En las primeras obras expuestas de Rivera puede apreciarse la profunda influencia de las enseñanzas del paisajista.
Rivera logró viajar a Europa, en 1907, gracias al apoyo del gobernador de Veracruz, don Teodoro Dehesa.
Un viaje a Italia, realizado en 1920-1921, marca su paso al muralismo al descubrir los frescos italianos del quatrocento. En 1922, después de un breve viaje por la República Mexicana, Rivera inicia su primer mural en el anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria, en la ciudad de México. En esta obra, Rivera revela la gran influencia de la pintura italiana. Sin embargo, al iniciar su trabajo, dos años después, en los muros de la Secretaría de Educación Pública, Rivera se ha liberado y logra detectar distintas influencias: el constructivismo a partir del cubismo; la amplitud de los fresquistas toscanos del 1400; la verticalidad de las composiciones tomadas de El Greco y los colores libremente interpretados de las artes populares mexicanas, además de otras.
Entre sus más importantes creaciones en México podemos citar los frescos de la Escuela de Chapingo y los de la escalera del Palacio Nacional, obras que en 1929, debido a los cambios de gobierno en México, fueron interrumpidas.
Una vez en Estados Unidos, contratado por Henry Ford, prepara los murales del Detroit Institute of Art, quizás su obra mural de mayor envergadura, en la que exalta los valores de la civilización técnica del siglo XX. Al finalizar esa obra, Rivera se encuentra en Nueva York para pintar un gran fresco en el Rockefeller Center, entonces en construcción. La inclusión en el mural de un retrato de Lenin interrumpe la exposición de la obra. Cunde el escándalo, pero Rivera no cede. Ese mural fue destruido (aunque Rivera lo volvió a pintar en México, en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes) en 1935.
Diego Rivera, en formas simplificadas y con vivo colorido, rescató bellamente el pasado precolombino, al igual que los momentos más significativos de la historia mexicana: la tierra, el campesino y el obrero; las costumbres y el carácter popular. El aporte de la obra de Diego Rivera al arte mexicano moderno fue decisiva en murales y obras de caballete; fue un pintor revolucionario que buscaba llevar el arte al gran público, a la calle y a los edificios, manejando un lenguaje preciso y directo con un estilo realista, pleno de contenido social.
Fue un innovador que unió el arte con la política creando un mensaje social. Rivera, reinterpretó la historia desde un punto nacionalista revolucionario. Además de expresar importantes ideas en sus murales, también aplicó con destreza lo que aprendió de las técnicas modernistas.
Este mundialmente famoso pintor de Guanajuato, con 70 años de edad, fallece el 24 de noviembre de 1957 a las 23.20 horas.
Una plaga de manzanas acecha en esta tregua
Rojas se agitan como señuelos
Traen pulida su piel de escamas
Traen el corazón blando como la arena
Llegaron hasta aquí por el hambre del deseo
De todos los sembrados eligieron el más joven
El que la boca no probó
El que se atreve a florecer mientras el edén duerme
Cuelgan como gotas de vino
Algunas sin consuelo se desploman al vacío
Otras sedientas insisten con la boca abierta
Una de ellas rodó por mi mejilla
Eva la probó
El deseo tiene gusto a lágrimas de alcohol