Playa Blanca, 21 de mayo de 1969Un pálido sol de invierno alumbraba el lugar señalado. La madre se despertó un poco antes de las siete, estaba segura de que nadie la observaba. En vez de levantarse permaneció en la cama una hora más para no hacer ruido, su hija dormía en el cuarto contiguo y necesitaba horas de sueño tanto o más que alimentos. La madre se dijo lo que todas las mañanas: a la vejez debía afrontar sola graves problemas. Su nombre era Clara Evelia, pero ya nadie la llamaba Clarita, como lo habían hecho siempre sus difuntos marido y padres. Durante breves instantes sobre una de las ventanas se proyectó una sombra, tal vez los árboles del jardín se habían movido con el viento, pero Clara Evelia no prestó atención, distraída pensando que los ateos como ella no tenían el consuelo de imaginar un reencuentro con los seres queridos ya muertos, "...¿vuelve el polvo al polvo? / ¿Vuelve el alma al cielo? / ¿Todo es vil materia, / podredumbre y cieno?".The Buenos Aires Affair (fragmento), Manuel PuigVer biografía completa
Bajo sus pies brota una sed de almendras secas
Un mundo hambriento de hambre y de hombre
La fruta nueva probará la lengua
Y el niño virgen tendrá su último ritual
Luego será agua que se entrega
Cederá en el barro su raíz
La piel noble en el sudor espeso
La orilla verde que el río roe
Le restará extirparse cualquier culpa
Toda verdad es ilógica
Todo temor es incierto
Todo río es una herida