Disipa el día,
Muestra a los hombres las imágenes desligadas de la apariencia,
Quita a los hombres la posibilidad de distraerse,
Es duro como la piedra,
La piedra informe,
La piedra del movimiento y de la vista,
Y tiene tal resplandor que todas las armaduras y todas las máscaras
quedan falseadas.
Lo que la mano ha tomado ni siquiera se digna tomar la forma
de la mano,
Lo que ha sido comprendido ya no existe,
El pájaro se ha confundido con el viento,
El cielo con su verdad,
El hombre con su realidad.
El espejo de un momento, Paul Éluard
Cayó un ángel
Tan minúsculo
Tan alado
Tan cruel
Descalzo erró el pedestal celeste
Qué duda habrá cobrado tal venganza
En qué rojo laberinto se habrá perdido su mirada
¿No habrá oído a su lira vibrar?
Ahora yace de espaldas en la tierra
Abiertos los brazos
Las alas inútiles
Cayó cóncavo entre la cúpula y el campanario
Golpeó contra el bronce que atormenta
Fueron tres martillazos secos
La oración comenzó
Si parece uno más que implora al cielo
Ese cielo sin perfiles
Tan frontal
Tan delgado