Plegada la blanca cortina,
ella camina, dos pasos, y se vuelve,
quieta la cortina, la luz
titubea en sus ojos.
Doradas lámparas.
La tarde asiente, silente.
Ella danza en mi vida.
Blanco arde el día.
París, Harold Pinter
Negro de luz
Negro de fe
Negro de blanco
Negro de sal
Negro de nubes
Negro de día
Negro de frac
Negro de amor
Negro esmeralda
Negro como un martes negro
Negro como la palabra negro
Negro como el deseo negro
Negro como los dientes negros
Negro como el vacío negro
Negro como el hueso negro
Negro y brillante
Negro como el recuerdo
Brillante como el olvido