Lo mismo ocurre con un perro, con una pantera o con una cigarra. Leda decía: "Ya no soy libre para suicidarme
desde que me he comprado un cisne".
La muerte es un sacramento del que sólo son dignos los más puros: muchos hombres se deshacen,
pero pocos hombres mueren.
No puede construirse una felicidad sino sobre los cimientos de una desesperación. Creo que voy a ponerme a construir.
Que no se acuse a nadie de mi vida.
No soporté bien la felicidad. Falta de costumbre. En tus brazos, lo único que yo podía hacer era morir.
Existe un plan general para el universo. Sólo salimos en los momentos sublimes.
En el avión, cerca de ti, ya no le tengo miedo al peligro. Uno sólo muere cuando está solo.
Existe entre nosotros algo mejor que un amor: una complicidad.
Fuegos, Marguerite Yourcenar
El pincel del pintor sobre la tela
La lengua filosa entre los dientes
La cuerda tensa que no vibra
La madera cruda que el cincel no toca
Los dedos voraces que la boca muerde
La mano cóncava donde la moneda cae
Los ojos grises que el frío no cierra
La noche indomable que no llega
Es un instante entre todos los instantes
Un soplo de vida
Un segundo entre todos los segundos
Se desploma otra gota de arena y todo precipita
Hacia el final imprevisto
Hacia el olvido insensible