Lo mismo ocurre con un perro, con una pantera o con una cigarra. Leda decía: "Ya no soy libre para suicidarme
desde que me he comprado un cisne".
La muerte es un sacramento del que sólo son dignos los más puros: muchos hombres se deshacen,
pero pocos hombres mueren.
No puede construirse una felicidad sino sobre los cimientos de una desesperación. Creo que voy a ponerme a construir.
Que no se acuse a nadie de mi vida.
No soporté bien la felicidad. Falta de costumbre. En tus brazos, lo único que yo podía hacer era morir.
Existe un plan general para el universo. Sólo salimos en los momentos sublimes.
En el avión, cerca de ti, ya no le tengo miedo al peligro. Uno sólo muere cuando está solo.
Existe entre nosotros algo mejor que un amor: una complicidad.
Fuegos, Marguerite Yourcenar
De qué costado brotará el hambre
Del izquierdo que corrompe la memoria
Del inmóvil diestro y de su fe
De qué filo nacerá el dolor
De la certeza indomable del pasado
De la herrumbre de los bordes del presente
De qué agua beberá el sentenciado
De la inútil que el mar ostenta
De la dulce gota que la lluvia pudre
Con qué manto cubrirán sus huesos
Con el del ausente
O con el del olvido