12 de noviembre de 1982
Muere Eduardo Mallea
Y así fue como aquello cayó, según en aldea pesadamente dormida cae brutal un golpe de marzo en el gong.
Empezó así. Una mañana de verano a eso de las once recorría Lorenzo Smith su vieja tienda cuando de repente notó - deteniéndose a confirmarlo - que la lámpara central del negocio - una enorme araña de diez o doce brazos - oscilaba lentamente, dando la impresión de ser agitada por un impulso ajeno a ella misma y originado en otra fuerza, evidentemente anómalo y externo. Quedó Lorenzo clavado en el sitio, sorprendido y a la expectativa.
¿Se trataba de alguna oscilación fugaz, pasajera?
En aquel instante corrió hacie él con ojos desorbitados y gran espanto en el alma un empleado que estaba a cargo del sector de los madapolanes. "¡Tiembla! - gritaba el hombre -. ¡Tiembla!" y todo él parecía sacudido por atávico terror.
Juntarse los dos hombres y correr a la calle fue todo uno con el inmenso estruendo de rayo que se oyó en el aire y la aparición con idéntico pánico de otras gentes salidas de todas partes, ya de la tienda, ya de los negocios vecinos, como hormigas que escapan de un hormiguero.
La barca de hielo. Capítulo 7 (fragmento), Eduardo Mallea
Ver biografía completa
Más efemérides