Una gota de sangre en la sal es un repentino silencio, una repulsión atroz, una desilusión interminable. Una gota de sal en la sangre es un grito que nadie escucha, el dolor de esa desilusión, la boca hambrienta de esta soledad. Que nadie busque en mi sangre el primer desvelo, el rayo de ilusión, la ruptura de la espera, la gota de sal. Nada más que un río de abandono corre por mi sangre y nada más correrá cuando muera devorado por las fieras que abren heridas y que abren fuego. Nada habrá en mi sangre porque ya no será mía. Será de todos y será de nadie. Dejará de ser un río que se pierde bajo un manto de piedras afiladas. Seguirá su cauce y caerá al despeñadero donde la sal es río y la sangre es una gota más.
Un perro
Hacia el centro arrastra Borges su peón
Al acecho, un alfil bate a Borges en defensa
Ya no hay trama que otra trama empiece
Queda solo Borges frente a Borges
Un reloj rige el fatal destino del combate
En blanco y en negro se libra la cruzada
Blanco como la endeble pieza que gobierna
Negro como el tiempo insurrecto
y el devenir sombrío
Mueve Borges a su reina enfurecida
Jaque a Borges, piensa Borges
El infinito reloj otra vez cambia de mano
Tumba Borges la pieza sometida
He vencido a Borges, dice Borges
Tablero como polvo, reloj como agonía