Una gota de sangre en la sal es un repentino silencio, una repulsión atroz, una desilusión interminable. Una gota de sal en la sangre es un grito que nadie escucha, el dolor de esa desilusión, la boca hambrienta de esta soledad. Que nadie busque en mi sangre el primer desvelo, el rayo de ilusión, la ruptura de la espera, la gota de sal. Nada más que un río de abandono corre por mi sangre y nada más correrá cuando muera devorado por las fieras que abren heridas y que abren fuego. Nada habrá en mi sangre porque ya no será mía. Será de todos y será de nadie. Dejará de ser un río que se pierde bajo un manto de piedras afiladas. Seguirá su cauce y caerá al despeñadero donde la sal es río y la sangre es una gota más.
Un perro
Un hombre grita en medio de la calle
Una mujer grita junto a él
Un niño grita porque sus padres gritan
Un perro ladra junto a su dueño
Un ángel cruza la avenida
Invisible y en silencio
Otra vez la voz que seca la garganta
La que el oído no ve
La que los ojos no escuchan