Marechal y Bukowsky:
Abrir polémica sobre un tema específico siempre nos lleva a la reflexión y el análisis. Me gustaría ampliar mi comentario (entrevista con Escribirte.com.ar) acerca de la poesía hecha por los jóvenes. Escribí lo que pienso partiendo de mi trabajo con ellos y luego de conversaciones, discusiones y lectura de sus textos. Por supuesto que no hablo de la juventud en general, pero sí de una gran parte de ella.
Aprendí acerca del tema de la dependencia cultural de muchos escritores. Por ejemplo, quisiera recordar unos párrafos de un escritor y pensador argentino, olvidado, como muchos otros, Eduardo Azcuy. Él escribió: "Los grandes conglomerados urbanos del sur periférico y dependiente se hallan sometidos al asedio constante de influencias subculturales. Se trata de un cúmulo de mensajes heterogéneos que descienden del Norte e impregnan a la comunidad, proliferan al infinito, se extienden en pliegues, quebraduras, inarmonías y disonancias y, con sus modos ambiguos, envuelven, condicionan y determinan comportamientos y actitudes".
Estoy de acuerdo con que se lea la mayor cantidad de autores del mundo, pero no podemos olvidar a los nuestros, además tenemos una realidad social, cultural y geográfica de una riqueza inigualable. En nuestras provincias se está gestando una poesía que sigue en general los lineamientos de la influencia española, pero situada en el paisaje circundante, en las vivencias del ser frente a la naturaleza, por lo tanto hay una introspección, un lenguaje que afortunadamente no está impregnado de esas disonancias de las que hablaba Azcuy.
Es obvio que no soslayo la importancia que han tenido movimientos como el simbolismo o el surrealismo, mas las transformaciones de estilos poéticos tienen mucho que ver también con los rasgos que se generan a partir de las categorías específicas que nuestra sociedad genera. Es muy interesante la postura del teórico alemán Teodoro Adorno cuando dice que en toda poesía de transformación hay un fondo social, cualquiera sea ella. Porque el poema, para él, representa una resistencia del individuo frente a la sociedad, también una defensa frente a esa misma sociedad.
La globalización pretende en lo cultural la homogeneización, un lenguaje difuso que no parta de la realidad de cada país, destruir la identidad de los pueblos, para desde el pensamiento único seguir ejerciendo el poder. Esta situación es muy clara en la televisión, hay programas creados en el exterior que se transmiten en muchísimos países del mundo. Por otro lado las grandes editoriales imponen los libros a través de una publicidad masiva, libros por otra parte de contenidos inocuos, pasatistas.
Tenemos grandes poetas argentinos, leamos a los nuestros y también a los poetas malditos, a Bukowsky o Ferlinghetti, a Kerouac y a muchos más. No olvidemos a Juanele, a Marechal, Alfonsina, Pedroni, Groppa, Castilla, Tuñón, Alejandra, Olga Orozco y cientos más.
Por María del Carmen Suárez
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