Frente a su primera obra de envergadura, Los gemidos, sus enemigos sacaron estacas y afilaron sus uñas. Mientras el joven Neruda hablaba en 1922 con admiración del libro, Alone, Silva Castro y otros críticos del momento, lo describían sarcásticamente como patológico y delirante.
Entre 1922 y 1927 el poeta macera las páginas monumentales de sus primeros libros: U, Satanás, Suramérica y Heroísmo sin alegría.
Su obra como su vida está llena de relámpagos y soledades. Escribió en los periódicos La Mañana, La Opinión y Democracia de Santiago. En las revistas Juventud y Claridad, verdaderos baluartes de la cultura estudiantil. Creó las revistas Númen, Dínamo, Agonal y su simbólica Multitud, que sostuvo durante por 24 años.
Pablo de Rokha fue un verdadero innovador en la poesía chilena e hispanoamericana. Suramérica (1927) es el primer texto surrealista del continente. En Los Gemidos ya está presente la anti-poesía y el estilo fragmentario que caracterizará la escritura de las vanguardias. Escritura de Raimundo Contreras (1919) articula una visión metafísica a la figura heroica de un personaje que trae por primera vez a este lado del continente, el concepto de lo "nacional popular". Jesucristo(1933) y Moisés (1937) son la expresión de una nueva épica heroica que incorpora los valores cristianos. Carta magna del continente (1949), Idioma del mundo (1958) y Genio del pueblo (1960) son cantos en que el ideal latinoamericanista se expresa con toda la impureza y la fragmentación barroca que forma parte de la historia real del continente. El poeta logró expresar en su obra y con su vida ese destino trágico que materializa la múltiples contradicciones de esta Hispanoamérica caótica y fragmentada que busca realizarse en lo que es y lo que quiere ser.
Ofrecemos este fragmento como ejemplo de su obra:
"La chichita bien madura brama en las bodegas como una gran vaca sagrada y San Javier de Linares ya estará dorado como un asado a la parrilla, en los caminos ensangrentados de abril, la guitarra del otoño llorará como la mujer viuda de un soldado y nosotros nos acordamos de todo lo que hicimos o pudimos y debimos y quisimos hacer, como un loco asomado a la noria vacía de una aldea..."
Azar por el que cruzan todos los destinos
Vano refugio de los desamparados
Famélico pozo de agua donde la sed no muere
Dios de los condenados
Llegas como lluvia y huyes como rayo
Ardor que jamás quema
La ilusión fatal llama a tu puerta
Un dedo oculta el dado marcado
Sobre esta calle han llovido ilusiones
Absurdos espejismos con forma de granizo
Utopías al aire que giran la moneda
Sólo queda una huella de barro en el baldío
La cara del fracaso boca arriba
La cruz como condena boca abajo