Cortázar decía: "Cuando yo abro un libro lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va ser bello, de que todo va ser hermoso”.
Y esto es lo que se siente al abrir un libro de Ricardo Cardone: el placer anticipado de saber que uno va a encontrarse con un texto firme, sólido, con fragmentos poéticamente hermosos y un relato original y cuestionador de nuestro concepto de la realidad.
En la vieja Inglaterra la rabia enfrenta a perros y hombres. El que era el mejor amigo del hombre se convierte en su peor enemigo; y el perro, que sentía al ser humano como su dador y protector, empieza a verlo como una amenaza. La rabia consigue que la historia de un amor trunco pueda suceder de distintas formas, proponiendo un realidad que se abre a distintas planos y miradas. La rabia permite que un médico desarrolle tratamientos aberrantes y que oculte sus más profundas ambiciones. La rabia consigue que una pantera se convierta en metáfora y en símbolo.
La rabia, de Ricardo Cardone, un libro inquietante y exquisito como un paquete de chocolate o como ver una buena película que combina lo amoroso, con lo surrealista y con la ciencia ficción.
No es el tiempo la distancia
el hueco invisible
el labio en la sal
el error en los ojos
No es la falta en recorrerla
la voz tras puñal
el despertar solitario
la mañana a las seis
No es espejo la mentira
el coral de los ojos
la ruta de las manos
la madera diurna
No es el aire ni las hojas
ni el sol, nudo del cuello
ni la arena ni la historia
ni la cuerda ni el silencio
No es lo lento de una tarde
que jamás llegará a tiempo
ni desnudará la daga
la memoria de un reloj urgente
cuando las tablas vuelquen noches
y una historia se descuelgue
con la marca de una soga
con el único color
de los amores muertos