Julio Huasi: Breve análisis de su obra

a- Como en toda creación artística, en Huasi resulta imperiosa la necesidad de hablar de la unión indisoluble entre contenido y forma. Pero, ¿por qué en especial en este caso?. Porque muchas veces al hablar de Huasi –si es que se habla- se lo hace resaltando sólo el aspecto militante y olvidando que sí, que era un militante, pero un militante que ponía su militancia también en las palabras y que para ello elegía una forma que también era revolucionaria.
En Huasi la revolución ocurre, entonces, también en la palabra, en sus neologismos, en su vínculo particular con el tango y con sus figuras, por el modo en que los invoca y los traslada a la escritura. Su modo especial de ser argentino y a la vez profundamente latinoamericano.
Huasi trabaja con lo cotidiano y lo cotidiano se vuelve de una consistencia mágica por el conjuro de la palabra, sin dejar de ser zapato roto, niño pobre, América castigada.
Por ejemplo, la reformulación que Julio Huasi hace de lo cristiano es una reformulación que pasa por el manejo de la palabra poética y militante, un cristo / Che, un dios con mayúscula o con minúscula, según el peso de su pie –o el tamaño de sus testículos-, contra el que puede rebelarse el pueblo, o que puede ser simplemente un igual que no deja a la sombra partir.
Y sumamos la apropiación del sajón para dar una idea aún más cabal del modo en que la miseria es responsabilidad de quien domina, también, por la palabra: “Antes que destetemos al verdugo póstumo, / turistas del mundo, uníos y fotografíaos / bajo la pura nieve de los andes company”.
Ironía, humor, la tristeza más pura y más insondable, un irrebatible compromiso con la realidad y la militancia que es también, en este caso, un compromiso porque la revolución alcance la palabra, la haga hervir, la desdoble, la libere. Y entonces Julio dice: “poesía o muerte, amor o muerte, venceremos”.

b- Agrego un comentario sobre la obra de Huasi que me parece pertinente, aparecido en uno de los pocos sitios de Internet que se le destinan, en el que además se hace una necesaria enumeración de sus libros publicados:
“¿Quién le teme a una poesía que madura y resplandece en sentido y sonido? ¿A una poesía que nombra, canta y celebra por un lado, y convoca y sacude por el otro; y que conmueve y moviliza, como totalidad, la conciencia de cada lector-recreador?
Preguntamos quién le teme a Julio Huasi porque algo de eso debe haber en torno a un poeta argentino que desde 1965 no publica en su país (Los increíbles, Buenos Aires, Ed. Reunidas Ultimátum, 1965), cuyas obras de madurez no se encuentran en nuestras librerías (Poemas.Volumen integrado por “Sangral América”, “bandolor” y “los increíbles”. La Habana. Ed. Casa de las Américas, 1971, Colección La honda; Asesinaciones, Madrid, Puerta del Sol/Poesía 2, 1981) y cuyo nombre, a veinte años de labor poética, sigue casi desconocido para los lectores argentinos, por lo menos para los más jóvenes o los menos memoriosos.
Y no nos parece justo que Julio Huasi pase a integrar la ya bastante nutrida lista de nuestros poetas ignorados. No es justo para él ni justo para nosotros, lectores, que reconocemos en esta poesía la valiosísima y poco frecuente unión de verdadera belleza y trabajo poético, con un profundo y desgarrador acercamiento a nuestra realidad. Pero realidad no sólo en el sentido de la mera crónica de acontecimientos dolorosos, que los hay; sino acercamiento poético a una realidad profunda que incluye y trasciende la anécdota, que nos revela, a través de ella, la aspiración continua del hombre a su liberación y su renovada esperanza en la lucha por alcanzarla. Y todo, insistimos, por medio de la palabra poética, del poema estéticamente concluido.
¿Quién le teme a Julio Huasi? ¿Por qué no se publican y difunden sus libros? Probablemente le hayan temido los que siempre le temen al amor, a la poesía, a la libertad. Los que le temen a la inteligencia. Los que, en definitiva, temen la vida y aman la muerte.
Por supuesto que Julio Huasi no es el único. Por supuesto que podemos “sospechar” el por qué de su forzado silencio en estos últimos años, durante los cuales tantos poetas de la vida, y tantas vidas, fueron silenciadas. Pero ahora deseamos el tiempo de la vida y la justicia, y esperamos así la “vuelta” de Julio Huasi, que nos dice: ‘llegaré cargado de besos y dulces pacaítos pacaítos/ para volar y revolar mamados de libertad hasta caernos’”.

Lilian Carou

Agregamos también un poema que, además de constituir un ejemplo clave de la poética de Huasi, es un homenaje a ese otro entrañable Julio, ese Cortázar al que Alfonsín se negó a recibir, allá por 1983, en la que iba a ser la última visita del escritor a la Argentina:
antiréquiem para julio

volviste enrollado en espiral, ultrafeto
de julio por julio al infinito en tu dulce potencia,
polizón de una trompeta cósmica en trasbordo
a las matrices locas de la galaxia colérica,
mi hermano largo en tu juliura de adagios
te sobran las piernas por todas las partituras
del dolor de la humanía y su clave de alcohol
quién pondrá su alpiste al canario del suicida
con tu ojo absorto en un no bemol que transfuga
la pauta enrejada del serúmano, julión,
tras un canon de caricias y besos inéditos,
subterráneo, su vainillita de almas pálidas,
quién será como vos más humilde cuanto más
genial tu cuentura ulterior de lucanor para acá,
quién narrará en el sangrío fogón de los américos
los romances en guerra de los ernestos y las magas, turro
mío me anunciarás un prólogo para matria nuestra lacerada
y me clavaste el negror de un epílogo a traición
sin decir ni chau besos a mi sobrino, tocayo, eso
no se hace, hermanón, uno no se muere así
como así, no debieran ni siquiera los cortázares
morir si no quién contará los salmos ocultos en la materia,
si hoy lo viera a dios le pegaría tanto almazo
en la mandíbula con ganchos cruzados del calvario,
de la asesinación del pueblo venía tu ternura brava,
con suma excelsitud te agarraste con sus hienas
mas el expiro de carol te devoró los últimos glóbulos
de atrás como estila el altísimo cabrón del cabronal,
no te perdono, hermanito inmenso como la angustia argentina,
bajaste la guardia en un descuido muy julioso
al volar con tu ala tremens a disparar tus besuras
junto al hermanal amado amoreciendo en managua
elevo mi antiréquiem desde el llagal impatrio,
llevo en andas tus gusanos sobre todas las bordonas,
no me lo hagas más, hijo de mi madre, no me mueras otra vez
de esa forma tan matrera, hubieras esperado al menos
que las gaviotas tomaran el poder en nuestro finismundi,
en el sur de nuestro horror en rebelión con una cinta
celeste alando en las gargantas de su gardelaire
cortázar corta azahares del naranjo de omotepe
para las novias del allá.

Julio Huasi

Por Gabriela Yocco

Otras notas

El conde Lucanor

En un tiempo de guerras y convulsiones nace el infante don Juan Manuel. Todo es transformación económica, política, religiosa y cultural.

Por Delfina Acosta

Umberto Eco opina sobre la supervivencia del libro y el diario impreso

Por Pepe Flores

¿Qué es la literatura indie?

Por Pablo Paniagua

Rafaela Pinto. Eucaristía feroz

Por Delfina Acosta

Un poeta mayor

Una antología en edición bilingüe (español y ruso) de uno de los más grandes y difundidos poetas de España: José Luis García Martín

Por Delfina Acosta

Palabra de poeta en Buenos Aires

Por Edgardo Lois

La obra del poeta Armando Tejada Gómez debe estar en las escuelas

Por Miguel Longarini

Bestiario

Por Delfina Acosta

Gracias por el fuego de la poesía y de la vida, Mario

"Mario Benedetti se confundió con la voz sencilla, directa, humilde, susurrante, de los pueblos del Sur"

Por Rolando Gabrielli

Santoro, hoy

''Tal vez Santoro, hoy, sentiría melancolía''

Por José Antonio Cedrón

El primo Juan

A mí me suele gustar la obra del novelista español Benito Pérez Galdós, pues además de contarnos su situación sentimental, su ubicación psicológica y artística dentro del mundo, nos va mostrando capítulos históricos de la España a la que le sucedían de ma

Por Delfina Acosta

¿Por qué necesitamos entrenarnos como lectores eficientes?

"Lee y conducirás, no leas y serás conducido". Santa Teresa de Jesús

Por Aquiles Julián

Profeta del viento II

Por Miguel Longarini

La vanguardia literaria en América Latina

Por José Luis Giménez Frontín

''Otra vuelta de tuerca'' ''Silvia'' como enigma y Gólem de palabras

Por Lilia Dapaz Strout

Yourcenar

Literatura de la sabiduría

Por Mario Goloboff

Marechal y Bukowsky

Por María del Carmen Suárez

La palabra mágica

Por Delfina Acosta

Semblanza de algunos escritores

Por Delfina Acosta

A 15 años de ese 3 de noviembre de 1994, en que partió el poeta Armando Tejada Gómez

Por Miguel Longarini

Una carpeta entre dos poetas

Por Edgardo Lois

Que lo parió! entre tanta “mierda”, se nos fue el Negro Fontanarrosa

Por Miguel Longarini

La de antes

La de antes es un resumen de vida, de existencia llena de alegrías y despertares a la saludable naturaleza del mundo, pero de caídas en abismos y oscuridades después

Por Delfina Acosta

Mabel Pedrozo. Cuentos excelentes

"Creo que Mabel Pedrozo ha leído mucho al escritor argentino Julio Cortázar"

Por Delfina Acosta

Pablo de Rokha

Su obra

Por Gabriela Yocco

Un día como hoy en 1986 muere Simone de Beauvoir

14 de abril de 1986

Novelista francesa nacida en París, Simone de Beauvoir fue una mujer comprometida con lo social y ligada a la defensa de los derechos de la mujer

¿Cuál es el título de la novela de Osvaldo Soriano en la que uno de sus personajes es el detective Marlowe?

Noé Jitrik:

Leer un texto como una música

El poema de hoy

Calcomanía

sonríe
dios te ama
disimula
el comisario vigila

Roberto Jorge Santoro

Pedradas con mi patria (1964)
enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias