Paila es la gran olla de cobre donde nuestras abuelas preparaban las jaleas y mermeladas, o fritaban las empanadas del domingo, colocándolas sobre el hornillo a leña.
Y también es un restaurante de comida regional en el tradicional Palermo Viejo.
Aquí se revive el sentir de nuestro noroeste argentino: su música, artesanía y, sobre todo, sus comidas.
La Paila es nuestro medio para lograr revalorizar, desde el corazón de Buenos Aires, ese enorme y riquísimo patrimonio cultural, tal como lo siente y vive la gente del norte.
Niño que juegas
No quieras saber más de lo que sabes
Basta que seas abrigo para unas manos que se agitan
Y que de miedo tiemblan
No preguntes qué pócima he bebido
En qué cárcel me han vaciado el cuerpo
Mi condena es tu condena
La de Cronos, la de Kairós, la de Aión
Nada más sabio que el refugio donde habitas
Donde la inocencia es puro olvido
Donde todo insiste en perdurar
No mires esta piel que se deshoja
Y ríe sin temores
Que el tiempo se detiene