Buenos Aires creció alrededor de la Plaza de Mayo. Fueron las manzanas de la parroquia Catedral Sur, luego denominada barrio Monserrat, el lugar que eligieron para vivir quienes tuvieron actuación pública. En este sector también se encontraban los templos y conventos de San Francisco, San Ignacio y Santo Domingo, polos de gravitación en la población por su significado y actividades, que contribuyeron a la relevancia histórica del lugar.
En 1979, a instancias del Museo de la Ciudad y junto con el Consejo de Planificación Urbana, se creó la Zona Histórica de la Ciudad, hoy Areas de Protección Histórica (APH). De esta manera se salvaron de la destrucción y preservaron los antiguos barrios de Catedral al Sur, San Telmo, Monserrat y parte de la Concepción, como el carácter de las distintas épocas en que fueron construidos y las vivencias de sus habitantes.
En esta Zona se encuentra el Museo de la Ciudad, la Plaza de Mayo, la Casa Rosada, el Cabildo, la Catedral y la Avenida de Mayo, representativa del desarrollo urbano de fines del siglo XIX.
Llevo brasas de carbón sobre la espalda
Huesos que arden en silencio
Cruza una barca sobre un río de promesas
Vértebra a vértebra como ácido
Cuerpo a cuerpo como amantes
En qué muelle de cenizas se hundirá este barquero
Fuego tras de mí y fuego tras de sí
Caronte arquea la espalda por un óvolo
De muelle a cielo como espera
De cielo a muelle como ocaso
En qué hoguera arde el corazón necio
Aquél que al fuego condena por verdugo
Esa quema de hojas secas que huyen del amor