RESEÑA HISTÓRICA
El 12 de junio de 1886, una parte de la colectividad catalana con residencia en Buenos Aires creó el Centro Catalán, que con el tiempo se convirtió en el Casal de Catalunya de Buenos Aires como lo conocemos en la actualidad.
En el año 1889, el señor Lluís Castells y su esposa Elisa Uriburu compraron el terreno donde se encuentra actualmente la entidad y lo cedieron por tiempo indefinido. Durante las primeras épocas, una parte del edificio lo utilizaban el Consulado Español, la Cámara de Comercio Hispanoargentina y otros servicios diplomáticos, mientras que la planta baja quedaba como sede del Centro Catalán y el Montepío de Montserrat.
INSTITUCIONAL
La sede del Casal de Catalunya en Buenos Aires es una edificación de más de cinco mil metros cuadrados enclavado en el Barrio de San Telmo, dentro del llamado "Casco Histórico" de la ciudad.
El edificio, consta de una fachada de estilo modernista catalán muy característico del lugar, incluye en la planta baja la "Biblioteca Pompeu Fabra", la secretaría, el salón de reuniones del consejo, la "Sala Gaudí", dedicada a exposiciones, conferencias y juegos de salón, el vestíbulo del teatro, llamado "Salón Blanco", y el magnífico "Teatro Margarita Xirgu", con capacidad para quinientas localidades entre la platea, palcos bajos y los dos anfiteatros. Además cuenta con modernas áreas de camerinos, maquinaria, etc. A un lado del vestíbulo se encuentra el "Bar de Tapas & Resto Restaurante de Cataluña" y la escalera de acceso al primer piso.
En el primer piso hay la sala-auditorio "Ángel Guimerà", con capacidad para 120 localidades, la sala "Antoni Tàpies" dedicada a exposiciones de arte, la sala "Centenario" destinada a ensayos y clases de danza, la sala "Joan Miró" donde se programan conciertos y exposiciones y la sala "Pau Casals" utilizada tanto para clases de catalán así como para diversas actividades.
No repares en mí como en tus letras
en cada signo que cierras en mi cuerpo
en el vacío de tus brazos en paréntesis
en el mudo abismo de las comas
en mi punto solitario y aún latente
en tus puntos más seguidos, tus apartes
No nací ni siquiera con mayúsculas
con el grito asfixiado de una hache
respiro miedos, ces, vocales
rebeldes erres que huelen a rabia
a error repetido
a orror hortografico
a ríos revueltos
a restos de vos
No aprendí a leerte
punto y coma
a separar de mí tus propias sílabas
buscarte fuerte y vocal y abierta
hallarte débil vocal cerrada
Me animaré, en cambio, a reescribirte
a enajenar tu lengua de mi boca
hablarte en tres idiomas acentuarte
exclamarte en otros tres interrogarte
qué será de vos
qué será de mí
si dejáramos de ser
tan dos puntos
consonantes