City Bell cumplió sus primeros cien años... La fecha de aprobación de los planos del pueblo, reconocida como su fecha de nacimiento, es el 10 de mayo de 1914; y aunque 100 años no parecen tantos, no podemos dejar de advertir que nuestra historia local abarca casi la mitad de la historia de nuestra Patria y ya involucra a cinco generaciones de habitantes de estas tierras.
En los últimos años, muchas de las primeras construcciones de esta localidad vienen perdiendo una batalla desigual contra un desmedido crecimiento comercial. Intervenidas sin respetar sus estilos originales, perdiendo su elegancia original y en algunos casos hasta siendo demolidas, estas antiguas edificaciones construidas en la segunda mitad de la década del 20, están empezando a perder su antiguo esplendor.
De entre todas estas casonas hay una, nuestra actual sede, que supo dar batalla al crecimiento comercial y aunque un poco oculta a la vista del transeúnte, hoy sigue sintiéndose orgullosa de su origen y de su historia.
El Club Atlético City Bell fue fundado en noviembre de 1926 pero no tuvo sede propia en sus primeros años de vida y llegó a esta casa varios años después.
La casa fue construida en el año 1920 por la "Sociedad Anónima City Bell" y fue destinada a "Casa de Té". En realidad fue la primera construcción del pueblo destinada a las actividades sociales.
En el año 1925 fue anfitriona en la visita a la localidad del entonces Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, José Luís Cantilo. En aquella oportunidad se fijaron los nombre de las avenidas y plazas y la presencia de tan importante personalidad sirvió para impulsar muchas mejoras en el pueblo.
A partir del año 1927 funcionó en esta casa la primera Central Telefónica (que constaba de sólo 10 líneas) hasta que se habilitó la antigua "Unión Telefónica" en una casa sobre la misma avenida Cantilo.
En 1929 se oficiaron las primeras misas en una casa de familia sobre Cantilo, muy próxima a la estación, pero durante los primeros años de la década del 30, las celebraciones se realizaron en la casona; hasta la inauguración de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús en 1938.
En 1950 se fusionan el Club Atlético y la Asociación de Fomento uniendo los objetivos de ambas instituciones en el actual "Club Atlético y Fomento". Desde entonces la historia del club y de la casona avanzan juntos.
En 1961 fue utilizada para el dictado de clases mientras concluyeron las obras de construcción del Instituto Fray Mamerto Esquiú (el primero de nivel Secundario de City Bell)
En el año 2009, luego de importantes tareas de mantenimiento integral y puesta en valor, las instalaciones del Club fueron reinauguradas y es así como en la actualidad la casona, después de más de 90 años de vida, conserva su brillo y presencia.
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.