Somos nosotros y ustedes:
Nosotros que tuvimos y concretamos el sueño de tener nuestro espacio teatral, un refugio donde poder expresarnos, crear, sentirnos libres .
Ustedes que nos apoyan acercándose a ver nuestras producciones, brindando sus opiniones , asistiendo a nuestros cursos y talleres.
"El Teatro de Flores" funciona en Rivera Indarte 129 - Buenos Aires . Elegimos ese nombre para nuestro espacio en homenaje al primer teatro que tuvo el barrio de Flores. Ese antiguo teatro fue inaugurado en el año 1873, y en la actualidad en ese lugar funciona una agencia de hipódromo.
Resurge el teatro en Flores de la mano de Daniel Humani, quien coordina los Cursos y Talleres de teatro en sus distintos niveles y dirige las producciones teatrales que se ofrecen los fines de semana.
Nuestro espacio cuenta con el certificado de Proteatro, organismo perteneciente a la Secretaría Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; y las actividades que se realizan aquí han sido declaradas de Interés Cultural por la Legislatura porteña.
Nos proponemos seguir avanzando paso a paso, poniendo energía y ganas porque queremos seguir concretando sueños. Acercate y conocenos.
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.