El Crisol, nació en el año 2003 como resultado de la necesidad de Crisol Teatro, grupo con varios años de trayectoria, de consolidarse y asentarse en un inmueble apto para crecer y desarrollar sus actividades artísticas y pedagógicas con las ventajas de contar con un espacio propio. Pero además el grupo se propuso abrir el Teatro para el intercambio con otros profesionales, la organización de eventos que involucren otras disciplinas artísticas, invitar grupos y artistas a presentar su trabajo y dictar sus talleres, en síntesis, dejar un espacio abierto para otras expresiones y propuestas que encuentren también en este lugar un marco para desarrollarse y crecer profesionalmente.
Al poco tiempo de que El Crisol iniciara su funcionamiento, se forma El Crisol, Asociación Civil sin Fines de Lucro, que agrupa a los integrantes de Crisol Teatro y otras personas interesadas en la promoción y difusión artística y cultural; con la intención de consolidar el proyecto en el marco de una organización de la sociedad civil con personería jurídica. Por lo tanto El Crisol se constituyó, a si mismo, como sede de las actividades de la Asociación.
El Crisol abrió sus puertas por primera vez en el barrio de Caballito y, cumpliendo con los primeros objetivos planteados, desarrolló desde el año 2003 hasta el año 2008 distintas actividades artísticas y culturales que incluyeron la presentación de espectáculos propios e invitados, la apertura de talleres anuales de distintas disciplinas, además de talleres intensivos, la realización de muestras de fotografía y artes plásticas, recitales acústicos, la proyección de videos y la presentación de muestras de talleres.
En el año 2008 El Crisol se muda a un inmueble más amplio en el barrio de Villa Ortúzar. Desde ese momento continúa con sus actividades artísticas y pedagógicas aumentando cada día la cantidad y diversidad de propuestas que conforman su programación.
Esta sala cuenta con el apoyo de Proteatro y el Instituto Nacional del Teatro
Me queda la sombra que mendiga
La boca dormida
Cada uno de tus tallos
Me quedan todas las espinas
El olor nauseabundo del silencio
La distancia sin memoria
La piel vacía
No quiero el marfil ni la costilla
No quiero el barro que te dio vida
Todo es fugaz
Un amor, un poema
No me des la espalda cuando salgas
Sé más de tus alas que de tus hogueras
Es hora de que empuñes la piedra
Con el beso en la frente