El Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken es el único en nuestro país dedicado al cine argentino y pionero en su género en Latinoamérica.
Su función es investigar, preservar y difundir el patrimonio cinematográfico nacional desde sus orígenes.
Su nombre homenajea a uno de los primeros investigadores argentinos de la especialidad, cuya colección particular constituye la base del patrimonio del museo.
El Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken fue creado en 1971 con el objetivo de investigar, preservar y difundir el patrimonio cinematográfico argentino.
La base del Museo se constituye a partir de la colección particular de Ducrós Hicken, ensayista, investigador y académico argentino que dedicó gran parte de su vida a reunir objetos y testimonios relacionados con el mundo del cine. Los bienes que integran la colección fueron donados por la viuda del investigador. Los historiadores y críticos Jorge Miguel Couselo y Guillermo Fernández Jurado, dos personalidades del cine nacional, impulsaron la creación del Museo, que fue fundado en octubre de 1971 por decreto municipal.
Comenzó a funcionar en el Teatro Municipal General San Martín. De allí se trasladó al ex Instituto Di Tella y, más tarde, al asilo Viamonte, hoy Centro Cultural Recoleta. En 1983 se instaló en una casa ubicada en Sarmiento al 2500, donde permaneció hasta 1997, cuando se mudó a la sede en el edificio de Defensa 1220.
Su sede administrativa actual es Salmún Feijóo 555. El pasado lunes 1º de agosto de 2011 se realizó la reapertura del Museo en su sede definitiva de Agustín R. Caffarena 51, en un histórico edificio del barrio de la Boca, anexo a la antigua usina de la Compañía Italo Argentina, construida en 1916 según el diseño del arquitecto italiano Juan Chiogna.
Febrero moja el cuerpo desteñido
Nada sabe de un mañana gris
Nada de los dientes de la noche
Juega febrero a ser agua sin lamento
Mueve la cola en el umbral del día
Mueve los párpados que su pasión corroe
Camina febrero la tarde vacía
Camina con su fe de erratas
Con efe de olfato duerme
Sueña su vida breve
La vida de un brote en el desierto
Carga la ausencia en el lomo
No hay brazos abiertos que lo esperen
No hay melancolía que su cuero abrigue
Se va febrero llevando su abandono
Como perro al que no ven doblar la esquina