"Es el barrio de La Boca, uno de los más significativos y característicos de la ciudad de Buenos Aires, actualmente visitado por turistas de todo el mundo, que encuentran en la calle Caminito y sus proximidades, todo un bagaje de elementos en los que el color, la música de tango y sus bailarines, y particularmente los artistas plásticos , hagan posibles sus sueños , porque La Boca , a pesar de sus conventillos y zonas marginales, es un lugar para la ensoñación, lo es también la populosa Bombonera, no solamente para los argentinos amantes del fútbol, sino para los hombres y mujeres de todos los lares que desean conocerla."
Cuando el profesor Alfredo Lazzari, llegado de Italia a fines del siglo XIX , se queda en Argentina , y tiene un grupo de alumnos que luego fueron incidentes en la pintura contemporánea argentina, trajo como novedad el pintar delante del paisaje al aire libre, comienzan en la Boca, por un lado la pintura al aire libre, que hasta hoy se practica, un ejemplo serían los concursos de manchas a los que convoca El Ateneo Popular de la Boca, (la pintura se realiza por la mañana, luego se reúne el jurado, y por la tarde se dan los premios y queda inaugurada la exposición) y por otro lado, empieza a perfilarse el grupo de pintores de La Boca, que tiene incidencia hasta nuestros días."
"En el año 1926, Antonio J. Bucich, prestigioso poeta, periodista e historiador, autor de numerosos libros(cito como ejemplo La Boca del Riachuelo en la historia, publicado en 1971) y cuadernos, cito (Los Viajeros descubren la Boca del Riachuelo) 1961(Cuadernos de Buenos Aires) en los que aparece la historia de La Boca, los usos y costumbres de su gente, fundó junto a un grupo de jóvenes artistas e intelectuales, el Ateneo Popular de La Boca, que tenía y tiene como premisa el promover el desarrollo de las ciencias, las artes y las letras, participan junto a otros artistas de distintas tendencias: Lacámera, Victorica, Cúnsolo y Benito Quinquela Martín , éste , despliega una gran actividad en la institución, allí también se expresan críticos del arte como Jorge Romero Brest, y Julio Payró , entre otros. Debo destacar que el Profesor Aldo Lazzari, hijo del maestro Alfredo Lazzari, fue presidente del Ateneo Popular de la Boca por más de treinta años, durante esos años Aldo, desempeñó en el Ateneo una labor ininterrumpida para el desarrollo cultural en todas sus expresiones, actualmente preside la institución el hijo de su fundador, arquitecto Eduardo Bucich."
Al comienzo del 85° ciclo cultural el Ateneo Popular de La Boca realizó 845 exposiciones de artes plásticas, individuales y colectivas,820 conferencias, nueve salones de artistas de La Boca,45 concursos de manchas, 39 concursos de poema ilustrado, conciertos de piano, instrumentos de cuerda y de jazz, exposiciones de numismática y de cine, etc.
El Ateneo Popular de La Boca ha puesto particular empeño en brindar oportunidades a las nuevas generaciones para orientarlas en el camino de las artes en general , y de la pintura y la literatura en particular y sigue bregando hoy por nuestra cultura : el mes de Mayo se dedica a la plástica, concurso de manchas , exposición y premiación, el mes de setiembre al salón del poema ilustrado, exposición y premiación , y todos los meses del año desde el inicio cultural hasta el fin del año , todos los últimos sábados del mes cuenta con un acto cultural que conecta a La Boca con todo el país.
Siempre a la espera de nuevos socios, de nuevos talentos, ya que muchos maestros de la pintura, plásticos de renombre que pasaron, expusieron o concursaron en el Ateneo Popular de La Boca, y en él obtuvieron premios, luego fueron figuras relevantes de nuestro país.
El 7 de marzo de 1970 le fue acordada la personería jurídica y a partir de 1972 la institución ocupa su propia sede en la Avda. Benito Pérez Galdós 315, en su barrio natal, La Boca del Riachuelo.
Fuiste recubriéndome
mármol de furia y pena
pedestal de hielo
deshojándome en espinas
en pétalos exactos
en piedra movediza
en claves de mí
Fuiste derritiéndome
tallo a tallo
asfixiando las haches
respirando bronces agitados
aire rancio
agónicos silencios de cursivas
Fuiste negra blanca y fusa
amalgama
tres compases
un cielo a cuatro espacios
infierno en cinco líneas
silencio de redonda
cincel en si bemol
Talabas cada letra –cada músculo–
transcribiste un do en menores
un tres por cuatro
aliviaste una nota –la primera–
acentuaste otra nota –la olvidaste–
elegiste el cincel como palabra
el martillo una vez
y otra vez
y otra más
Golpeabas cada letra con mi nombre
la armonía de la roca deformada
–el hielo en andante–
rescataste mi boca
mi cuello de sílice
mis dedos intactos
músculos convexos
–mineral revelado–
relevado y converso
transportado
a tu lengua
Olvidaste el líquido –la piedra–
la pared uniforme
la incisión primera
la magnífica obertura de los labios
el color amarillo
lentamente
el color amarillo
y me cubriste de forma
–sin arcilla–
colosal y desnudo
–sin arcilla–
como un desierto en otoño
lentamente
en otoño
Quebrantaste la furia –las piernas–
tu deseo de única
y giraste aliviada
tan creadora y tan dueña
yo, de mí,
tan perfecto y esclavo
de unos dedos de artista
manos en gubias que huelen
a vacíos paréntesis
a inmóviles ocres
a disonantes duetos
en claves de mí
Huele a mármol
ahora huele a mármol
a tiempo asimétrico
a lluvia de erres
a tinta esparcida
Huele a huesos tallados
a notas ligadas al óleo
a tiempo fuerte pasado
a tiempo débil presente
Pero la oración era otra
el bloque aún misterio
mi cuerpo tu mente
solo de piano tus manos
subrayándote a tiempo
golpe a golpe –al unísono–
el tallo inminente
la raíz desterrada
La oración era otra
destallabas palabras
buscabas savia en el verde
–en el mármol–
desconocías la piedra
te licuabas en notas
en metros
en centímetros
si es que estabas
o no
Me veías humano –tan piedra–
conjugabas mis músculos
descubriste el espejo
el velo descorrido
la quinta aumentada
el cincel en el piso
el punto y aparte
tus brazos pulidos
tus ojos concéntricos
–el túnel–
tu mano en la piedra
–el lienzo–
el ocre en tu pecho
–los ocres–
No he podido imitarte
tallarte en el aire
quitarte la piedra
preferirte en bemoles
subirte una escala
–las eses por ces–
escribirte en mayúsculas
en puntos suspensivos
en cuerdas sostenidas
en mi mayor
Un conjunto de verdes
amarillos y otoño
te descorren el velo
el mármol por lienzo
el cincel por pincel
y mis dedos –martillos–
en colores ahogados
sobre el blanco dibujan
tus manos de piedra
tu cuerpo de ocre
tus ojos cerrados
azules cerrados
quemando las horas
frente a un mismo espejo
golpeando la piedra
–el hielo–
tallándome.