Inaugurado en 1943 en la planta baja de una casona, famoso por sus reuniones de artistas e intelectuales locales, nacionales e internacionales. Inmortalizado por el escritor rosarino Roberto Fontanarrosa en su libro "La mesa de los galanes" abrió su esquina en Sarmiento y Santa Fe, luego de que un voraz incendio hiciera peligrar el proyecto de reconstrucción allá por Mayo del 2004. Leyenda urbana por donde se lo mire, comenzó como un típico café, con mesas de billar, donde los hombres de la ciudad se juntaban para hablar de fútbol, política y mujeres. En la década del 70, tras ser remodelado, se convierte en un lugar donde un público de jóvenes intelectuales hacían del bar un punto de encuentro fundamental.
Por aquella época el auge se hizo los sábados al mediodía, día en que los jóvenes acudían en forma permanente, Fontanarrosa lo recordaba como "...un club, donde uno iba encontrarse con gente amiga. Muchos de los motivos de mis cuentos y muchos de los personajes ficticios que aparecen en mis libros están inspirados en las charlas que se daban con los muchachos en la mesa del bar". Una de las visitas mas recordadas del lugar fue la de Joan Manuel Serrat, quien fuera acompañado una tarde por el negro Fontanarrosa. Por aquellos años el bar exhibió en una de sus columnas la foto que recuerda aquel encuentro, el 31 de diciembre de 2002, cuando decide cerrar, la foto desaparece misteriosamente. El 3 de Mayo de 2004, un incendio hizo peligrar la reapertura del bar.
Gracias a un intenso trabajo de reconstrucción de la mano de arquitectos, artistas y obreros, posibilitaron la recuperación de los 500 metros cuadrados originales, dándole a su fachada interna un estilo de la arquitectura colonial. Bar el Cairo, mezcla de bohemio y soñador, hoy, con sus puertas abiertas en su nueva etapa y como siempre, cumple con el rol de "Paso Obligado" para quienes visitan Rosario. Más de 250 cubiertos, multiespacio, living, barra de encuentros que se extiende hasta un camino que rememora una calle antigua, con llegada a un espacio cultural con biblioteca incluida y hasta un escenario, donde cada lunes se hacen presente artistas locales, nacionales e internacionales. Espacio histórico y fundamental en nuestra ciudad, renovado en su concepto arquitectónico, pero con la vigencia y el espíritu que lo mantuvo y mantiene como "el" bar emblemático de Rosario.
Febrero moja el cuerpo desteñido
Nada sabe de un mañana gris
Nada de los dientes de la noche
Juega febrero a ser agua sin lamento
Mueve la cola en el umbral del día
Mueve los párpados que su pasión corroe
Camina febrero la tarde vacía
Camina con su fe de erratas
Con efe de olfato duerme
Sueña su vida breve
La vida de un brote en el desierto
Carga la ausencia en el lomo
No hay brazos abiertos que lo esperen
No hay melancolía que su cuero abrigue
Se va febrero llevando su abandono
Como perro al que no ven doblar la esquina