La Casa de la Cultura Villa 21 Barracas, ubicada en Av. Iriarte 3500, Ciudad de Buenos Aires, funciona como sede de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, y se construyó a partir del trabajo conjunto entre ese organismo y organizaciones sociales y parroquiales, junto con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, y el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.
El centro cultural, de 1.500 m², posee un auditorio con capacidad para trescientas personas y un amplio escenario para ofrecer conciertos y espectáculos teatrales, conferencias y mesas de debate. Además, el edificio dispone de un extenso hall de entrada destinado a exhibir muestras permanentes y temporarias; tres aulas equipadas para dictar talleres y organizar proyecciones; y un espacio multimedia de archivo y documentación.
A esto se suman más de cuarenta obras de artistas argentinos y latinoamericanos contemporáneos, que conforman el patrimonio permanente de la Casa de la Cultura Villa 21 Barracas.
Con el título, "Artistas x la 21-Barracas", esta colección está integrada por pinturas, esculturas, serigrafías, fotografías y objetos de Remo Bianchedi, Fermín Eguía, Sara Facio, Fernando Fazzolari, Alejandra Fenochio, León Ferrari, Carlos Gorriarena, Adriana Lestido, Marcos López, Ariel Mlynarzewicz, Adolfo Nigro, Marina Olmi, Nora Patrich, Res, Graciela Sacco, Daniel Santoro, Mariano Sapia, Marcia Schvartz, Oscar Smoje, Elba Bairon y Fernando Coco Bedoya, entre otros creadores.
Desde 2003, en la Argentina, el gobierno nacional ha impulsado la construcción de metros cuadrados destinados a la cultura más imponente en la historia del país. Hoy, en esta Casa, el objetivo prioritario de ampliar el acceso a la producción y el disfrute de bienes simbólicos, a través de un Estado presente y comprometido, encuentra una plataforma real para concretar el círculo virtuoso de la cultura.
Hace días que no duermo
Ciego
Con el vacío de los párpados
Livianos
Inútiles
Hace días
Meses
Veo voces
Mudas súplicas
El dolor de una herida que no sangra
No hace mucho
Cayó una hoja
Lejos de su tallo
En silencio
Oculta
Entre ajenos amarillos
Y murió
No como muere el día
Junto a la fe del próximo
Murió como muere un hombre
Con la verdad irreversible del tormento
Hace noches
Otras noches
Llegaban voces
Como niño con caricias
Con pequeñas manos cóncavas
a los oídos abiertos
y al cuerpo escuchando
Hace noches que no duermo
Gira el vientre y gira
El abismo
—Cielorraso—
Como gota imperturbable se desploma
Otra fe sin esperanzas
Y el silencio que oprime
Como un abrazo vacío.