Un espacio cultural es naturalmente un espacio de vida. De vida compartida, entrelazada, en movimiento.
Un espacio cultural es un lugar para que una comunidad reavive su capacidad identitaria. Para que una comunidad se repiense desde su quehacer, desde su querer, desde su soñar, haciendo que interactúen pasado, presente y futuro en una constante búsqueda creativa.
La herramienta excluyente para que este acontecimiento, casi tribal, se concrete, es el lenguaje universal de la belleza con que el hombre ha sabido enaltecer su espíritu. La belleza en las formas y en lo profundo del contenido. La belleza capaz de resplandecer, aun en el horror, como una necesidad humana irrenunciable de decir de sí más allá de lo visible, de lo tangible, de lo posible.
La creación, sin duda alguna, es un acto de amor y como tal reúne a la comunidad en un intento superador y liberador como ningún otro estímulo.
Un espacio cultural le da amparo y marco a este estímulo. Le da sentido y referencia.
Este Espacio Cultural, en especial, abre sus puertas a la luz de la lucha, del amor, del compromiso con la vida que sólo pueden tener las Madres de la Plaza de Mayo.
Por eso se llama Nuestros Hijos, e irrumpe en la historia con el peso incuestionable de su propia historia y levanta la cabeza y se instala ante nuestros ojos y nuestra esperanza como una lámpara encendida que jamás apagará su llama.
Y nos convoca a construir un sitio intransferible para que donde hubo odio haya amor, para que donde hubo muerte haya vida.
Las puertas están abiertas y en su interior ya hay gente trabajando con alegría.
Bienvenidos.
Vi el ojo y el cristal
Y a través del cristal vi otro ojo
Un ojo áureo
Un ojo blanco
Vi el ciego filo del recuerdo
Y el incierto bastón que ordena
Vi las manos que moldearon estas manos
A todos y a cada uno de los dedos y sus huesos
Los vi morder esta piel quebrada
Vi el fin de Oriente y de Occidente
Ahora todo es mar que olvida
Vi la huella vacía del agua
Y su metáfora
Vi la sombra de todas las antítesis
El hambre que devora
El barro en la lengua El nombre de Dios
Vi a un hombre pasado que ahora escribe
Un poema que es este poema
De oscura sal