Algo de otro tiempo (que más de un empecinado en ponerle nombre a las cosas llamará "mística") se filtró, atravesó el zaguán y quedó atrapado en el patio de esta vieja casa chorizo que ni se enteró de la cantidad de edificios que se construyeron alrededor.
Y encontró su cauce cuando empezaron los primeros ensayos y talleres, arreglamos y pintamos paredes, abrimos el bar, colgamos tachos, pusimos gradas, armamos la cabina de luz y sonido, pintamos un mural, y empezó a venir más gente, más talleres, expos, ciclos, lecturas de poesía, obras de teatro, proyecciones, shows de música, gente que venía a ensayar, que venía a estudiar, gque venía mostrar lo que hacía, gque sólo quería tomar una pinta de cerveza artesanal, o comer algo rico, o hablar con amigos, o festejar su cumpleaños, o tener una cita, o estar con otros y no hablar con nadie...
Y así fuimos creciendo y definiendo nuestra identidad, en plena diversidad del barrio del abasto, como un espacio que ofrece la posibilidad de disfrutar tanto de espectáculos de artistas emergentes como de buena gastronomía.
Abrió los ojos ungidos de azul
Azul invierno en las retinas
Azul vacío en la memoria
Azul claro en su madre clara
En su madre joven
En su madre blanca
En el camino se le abrió un cielo
Un cielo azul
Azul pulcro y azul sereno
Y en ese azul perdió a su madre
A su madre vieja
A su madre azul
Dos ojos rojos cegaron sus ojos
Rojos como un grito de vida
Rojos como un amor en celo
Rojos como la demencia roja
Y olvidó esos ojos
Por violetas
No por rojos
Una hoja cayó sobre su hombro
Ajada como cada hoja
Amarilla como cada tiempo
Liviana como cada lágrima
Y azul de tan azul
La creyó verde y la creyó inútil
Tan verde hoja tan poca
Para tanto azul
Una mano gris le tocó los labios
Y con su lengua gris le mostró un secreto gris
Gris como la mentira
Gris como la rutina
Gris como la vida gris
Ceniza gris que creyó azul