La Casa de la Literatura Peruana está ubicada en la antigua Estación de Desamparados (Jr. Ancash 207, Centro histórico de Lima). Desamparados es una antigua estación de trenes, que actualmente tiene un uso administrativo, aunque eventualmente ofrece los servicios de carga y transporte de pasajeros entre Lima y la sierra central.
Su nombre se debe al Templo y Convento de Nuestra Señora de los Desamparados que antiguamente se encontraba al lado de la estación. El edificio donde se encuentra, y que hoy alberga la Casa de la Literatura Peruana, es una construcción de estilo académico francés, que fue erigida sobre la antigua edificación de la Estación del Ferrocarril Central de Callao a Cerro de Pasco.
La construcción de tres niveles fue la primera obra pública proyectada por el arquitecto peruano Rafael Marquina y se terminó de edificar en 1912. En su edificación se adoptó métodos y materiales modernos como el concreto armado con estructuras de hierro y los telares de malla metálica. Los principales distintivos al interior son las bancas de hierro forjado con madera, la gran farola de vitral de estilo Art Nouveau, y la escalera principal.
Visitas en grupo
La Casa de la Literatura Peruana ofrece visitas guiadas para grupos (no menores de diez personas) gratuitamente. También hacemos recorridos especiales para colegios, empresas e instituciones públicas y privadas. Si deseas hacer un recorrido con un orientador especializado comunícate con nosotros al teléfono: 426 2573 o escríbenos al correo electrónico: atenorioc@minedu.gob.pe.
Maldito amor que todo lo puedes
Qué esperas que haga en este cepo
Tengo las manos entumecidas por el espanto
Tengo mi cabeza pendiendo de esta angustia
Este funeral es el banquete de los crédulos
El cadalso merecido del enamorado
Un telón caerá sobre mi cuello
Cuando este amor corte la cuerda que me atrapa
La función comienza una noche entre otras tantas
Una ilusión entre quimeras
Un sueño entre espejismos
Después vendrá el fin de la utopía
Después vendrá el otro amor
El que como el filo de una espada cae