El escritor peruano Mario Vargas Llosa expresó esta mañana su profunda alegría por la obtención del Premio Nobel de la Literatura y consideró que se trata de un reconocimiento a la literatura de lengua española.
"Me alegra muchísimo", manifestó el laureado escritor nacido en la ciudad peruana de Arequipa, según consigna la agencia española de noticias Europapress.
Además, el autor de "La ciudad y los perros" comentó que no sabía que estaba en la lista de candidatos a obtener el Premio Nobel de Literatura.
El escritor, que se encuentra en la ciudad de Nueva York en donde dicta clases en la Universidad de Princeton, se confesó "muy conmovido y entusiasmado" por la concesión del Premio Nobel de Literatura 2010.
Vargas Llosa, nacido en 1936 en Arequipa (Perú) y que tiene también la nacionalidad española desde 1993, fue galardonado "por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual", según anunció el secretario de la Academia Sueca, Peter Englud.
El creador de "Conversación en la Catedral" (1969) se convirtió, así, en el undécimo autor en lengua española, y el sexto latinoamericano, en obtener el prestigioso reconocimiento.
En su dictamen, la Academia Sueca justificó la entrega del galardón "por su cartografía de las estructuras de poder y su mordaz retrato de la resistencia individual, la sublevación y la derrota".
El premio, dotado con 10 millones de coronas suecas (aproximadamente un millón y medio de dólares), será entregado en Estocolmo el próximo 10 de diciembre.
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.