La profesora Eva Díaz, secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, encabezó el acto celebrado en la institución provincial acompañado por la directora de Adultos Mayores, profesora Elda Paoloni; la Directora de Niñez y Adolescencia, profesora María de los Ángeles Albuixech y autoridades locales municipales, policiales y de salud.
La titular del área resaltó la importancia de la función que cumplen las mujeres dentro de la Acción Social y la constancia en el esfuerzo por brindar los mejores cuidados a los sectores más vulnerables.
Al respecto, la profesora Paoloni rescató el rol protagónico de la mujer: "hoy las mujeres ocupamos cada vez más espacios con responsabilidad, creatividad y compromiso; tenemos un rol protagónico dentro del ámbito laboral y familiar, con el cuidado del hogar y de sus integrantes acompañando la crianza de los hijos, los nietos y apostando a la integridad del núcleo familiar. Así también nuestras Instituciones conforman una familia, por ello y reconociendo toda la labor de la directora de la "Residencia del Rosario", la sra. Rosa Quinteros, y de todo el personal, agasajamos a las mujeres en su día".
En la oportunidad las autoridades ministeriales entregaron a las autoridades de la residencia un televisor, una plancha, una batidora de mano, un mini componente, un taladro y un juego de batería de ollas además de uniformes para todo el personal.
"Nos hace felices seguir dando respuestas para brindar una mejor calidad de vida a los adultos mayores que residen en nuestras instituciones", expresó la directora de Adultos Mayores.
Finalizado el acto, los asistentes compartieron un almuerzo y por la tarde amenizaron el encuentro con una serie de actividades culturales.
Cuando el cielo grita, los muertos callan
Y las hojas punzantes muestran sus venas como sables
Cuelgan de una rama como horcas vacías
La primera se atreve
Abre las alas y se entrega al viento
Sin aire cae
Sobre la tierra brota una necrópolis
Con panteones ocres y tumbas amarillas
Un tardío haz de luz les ofrece la última belleza
Bajo la tierra no hay sombra