Una investigación reciente sugiere que el tango podría beneficiar a pacientes con parkinson, ya que su ritmo funcionaría como un marcapasos externo que suple un déficit causado por la enfermedad.
Sucede que las personas que padecen parkinson - que en Argentina son 70.000 - tienen un trastorno que afecta unas estructuras cerebrales que funcionan como un marcapasos interno.
De este modo, la enfermedad los afecta en el inicio de movimientos, realizar giros y trasladarse, por lo que el ritmo del 4x4 puede beneficiarlos. Además, el tango los ayuda en la rehabilitación de otros dos problemas asociados a esta enfermedad: la alteración de la postura y los déficit de memoria.
La investigación, realizada por los doctores Désirée Lotzke, Thomas Ostermann y Arndt Bussing, sigue la línea de otras tantas que reconocieron beneficios de la música en los pacientes, con la diferencia que reconoce en el tango una posibilidad de mayor impacto.
El trabajo - publicado en BMC Neurology - refiere que también el bailar tango permite que los pacientes se relacionen entre sí y con otras personas.
No vuelve el profeta a caminar sobre sus pasos
No vuelve el poeta
Toda inspiración es divina y es profana
Como ceremonia en Occidente
Como metáfora que corrompe
Algún dios traicionará su prudencia
Dirá no conocer al vagabundo estéril
Negará lo que anunció con sus milagros
Le mostrará la mano hueca
Escribirá el poeta del profeta
Otro dios leerá el papel profano
La indiferencia de la fe que juzga
Leerá la retórica del verso sometido
La metáfora blanda que doblega
La difamación de toda hipérbole
Y con la mano en la espalda del poeta
Escribirá un cuento milenario
Hablará del racimo salvaje de los miedos
De la fe de otro profeta peregrino
Nacerá su voz desde la herida
Derribará montaña y voluntad
Contará un cuento que se ampare
En la mansa forma del oído