Una investigación reciente sugiere que el tango podría beneficiar a pacientes con parkinson, ya que su ritmo funcionaría como un marcapasos externo que suple un déficit causado por la enfermedad.
Sucede que las personas que padecen parkinson - que en Argentina son 70.000 - tienen un trastorno que afecta unas estructuras cerebrales que funcionan como un marcapasos interno.
De este modo, la enfermedad los afecta en el inicio de movimientos, realizar giros y trasladarse, por lo que el ritmo del 4x4 puede beneficiarlos. Además, el tango los ayuda en la rehabilitación de otros dos problemas asociados a esta enfermedad: la alteración de la postura y los déficit de memoria.
La investigación, realizada por los doctores Désirée Lotzke, Thomas Ostermann y Arndt Bussing, sigue la línea de otras tantas que reconocieron beneficios de la música en los pacientes, con la diferencia que reconoce en el tango una posibilidad de mayor impacto.
El trabajo - publicado en BMC Neurology - refiere que también el bailar tango permite que los pacientes se relacionen entre sí y con otras personas.
…más allá del río y de los puentes
se encienden los ojos de la otra mirada.
Enero del último día – Luis Alberto Spinetta
Los ojos de Luis llueven cometas
Velos que en el viento vuelan
Hojas de un niño vientre
Hojas que al brillar estallan
Todo es luz y su crepitar
Agua que la luna moja
Barro que el carozo sangra
Enero que amanece y besa
Son los mismos de Heliogábalo y Van Gogh
Ojos de verde y de amarillo
Horas que frente a ellos bajan
Rezos que en los jardines juegan
Son ojos de tiza y de papel
Ciegos que frente al mar escuchan
Ojos que la fe descubren
Ojos que mendigos flotan
Es Luis y su devenir
El ojo que mira al magma
El que movido de estrellas
Duerme