La nueva fiebre tecnológica del momento sin dudas son las imágenes en tres dimensiones que vienen tomando cuenta de nuestras televisiones, de las consolas de los niños, de nuestro cine de domingo e incluso de obras artísticas.
La era 3D también llegó al mundo del arte y trae con ella nuevas posibilidades y perspectivas de ver una misma obra.
Uno de los nombres que vienen directamente asociados a las pinturas en 3D es Julian Beever, un artista inglés que a más de diez años dedica su talento a pintar paredes y aceras con tamaño destreza en los trazos que sus figuras y pinturas simplemente cobran vida. Salen del gris pavimento para existir.
La técnica utilizada por Beever tiene nombre y se titula Anamorfosis o en otras palabras, son dibujos que proyectan de forma distorsionada y crean, dependiendo de donde se mira, un volumen y profundidad impresionantes llevando el mas incrédulo espectador a creer en lo que sus ojos dudan.
Tanto va la partícula al uranio que al final se parte como un óvulo
La razón es inmutable hasta que la voz
cava una herida
Ya no hay corazón que la pena rompa
Por cualquier tormento el alma estalla
Tanto va el alma al cuerpo que al final
se quiebra como un cántaro
Se quiebra en partes que otra vez se quiebran
Al azar golpean contra el núcleo que corrompen
Hasta que el cuerpo flagelado no es más cuerpo
Todo comienza con un núcleo que se parte
Un corazón que se deshace a golpes
Un átomo de uranio
Y la tierra es espejo donde se mira el hombre
Un terreno baldío que sin leña arde
Un corazón frío que no late