La soledad de la Villa de Medinas, el cotidiano ajetreo de los ingenios, el murmullo del río Los Sosa... Su ojo entrenado y sensible sabía captar ese instante que era imagen y poesía a la vez.
Alfredo Franco (Freddy, como le llamaban sus amigos) se ha ido a buscar otros paisajes. El maestro de la fotografía, miembro fundador del Grupo por Imagen, de reconocimiento internacional, murió el 24 de abril a los 74 años.
Franco había nacido el 29 de septiembre de 1936 en San Miguel de Tucumán. Ingeniero Químico de profesión, egresado del Gymnasium Universitario y de la Facultad de Ingeniería de la UNT, se dedicó a la fotografía desde su juventud.
En 1986 fundó el Grupo por Imagen junto a varios amigos con los que compartía esa pasión.
De sus largos e intensos viajes captando el corazón de cada escenario surgieron tres grandes libros: Tucumán por imagen (1996), Valles Calchaquíes por imagen (1997) y Huellas del azúcar (2005). En muestras como La ciudad que no vemos (que realizó junto con Efraín David y Daniel Mas), Franco logró develar el Tucumán que no se ve así como en su trabajo La Villa de Medinas, presentado por Aldo Sessa, que aademás consiguió captar el espíritu de un pueblo detenido en el tiempo. Muchas de estas muestras recorrieron el país y llegaron hasta Estados Unidos, Canadá y Alemania.
Franco no se contentó con la práctica de la fotografía, también se dedicó de lleno a la investigación. Participó como disertante en cuatro Congresos de la Historia de la Fotografía, en los que expuso sobre los comienzos de este arte en Tucumán y en Salta.
Su trayectoria como artista e investigador le valió una distinción en la 3ª Bienal Argentina de Fotografía Documental (Tucumán, 2008). Generaciones de artistas de la fotografía, amigos y estudiantes lo despiden el 25 de abril a las 17:30.
Señor de todos los señores
Ni siquiera usas el látigo en la espalda
Dóciles llegan a tu puerta los esclavos
Con qué disfraz los aturdiste
Tiempo irreversible y déspota
Río sin desembocadura
Haz de creer que nunca morirás
Y mueres antes de morir
No puedes detenerte en una flor
No en un rayo antes de caer
No en el último latido
La palabra amor lleva tu nombre
Nace inmortal como el deseo
Muere vacía como el hastío