Propuestas vitivinícolas de las diferentes regiones de nuestro país fueron expuestas a paladares de somelliers y responsables de las áreas de vinos de hoteles y restaurantes de París. Al evento también asistió prensa especializada junto al cónsul argentino Miguel Hildmann, Carlos Feeney de la Embajada Argentina, Jorge Miglioranza de Aerolíneas Argentinas y Carolina O'lery representando a la Casa del Chubut. En la cita también estuvo el maestro Jaime Torres, una de los artistas invitados al Festival île D'France.
Edgardo Malaroda, Ministro de la sección económica y comercial de la representación argentina en Francia, se refirió positivamente a los numerosos intercambios culturales, sociales y económicos que se realizan entre ambos países al tiempo que destacó la apertura de los franceses a la hora de conocer más de nuestros país.
Particularmente, Malaroda destacó el interés de los franceses por los vinos argentinos, que se han convertido junto a nuestras carnes en sinónimo de argentinidad.
Potenciando este concepto es que el próximo 30 de setiembre se realizará por primera vez una degustación de vinos argentinos en Mónaco, lo que representará colocar a los productos de Argentina en uno de los lugares del mundo que representan la más refinada exquisitez.
Los ojos de mi madre no están vacíos
Se despiertan con el sol de enero
Y escriben los años en la arena
Oyen las palabras de mi padre
Y pestañean mientras se pintan los labios
Un delgado cristal les da refugio
Un espejo que rechaza la luz que daña
La luz soberbia que abruma
La luz ciega que no oye
Un cristal que el párpado abriga
Centinela de un color sagrado
Los ojos de mi madre miran hacia adentro
Y cuentan un cuento en su oído
Lleno de luces y colores
Que sólo ella ve