Mariano Padilla está protagonizando un suceso único en la provincia de Jujuy con su proyecto denominado Humalaquiaca, que consiste en correr trescientos kilómetros para promover el atletismo como un deporte de inclusión social y también potenciar el turísmo del norte argentino.
Padilla está en pareja con Marcela y es padre de cuatro hijos: Nicolás, Juan Pablo, Gustavo y Juanita, que lo alientan en este ultramaratón.
Mariano estima que Humalaquiaca le demandará alrededor de diez días ya que está sujeto a las condiciones climáticas y a su adaptación a la altura debido a que recorre caminos a 3.600 metros sobre el nivel del mar. Durante esta semana de enero está corriendo desde San Salvador de Jujuy hasta La Quiaca, pasando por Volcán, Purmamarca, Tilcara, Humahuaca, Tres Cruces y Abra Pampa.
Mariano Padilla ganó la medalla finisher en el Ultramaratón de Monte al correr cincuenta kilómetros en cinco horas y dieciséis minutos.
El proyecto Humalaquiaca cuenta con la adhesión de la Secretaría de Deportes de la Nación, Gatorade Argentina, el Club Atlético Obras Sanitarias de la Nación, la Asociación Docentes de Educación Física (ADEF), la Secretaría de Deportes de Jujuy, el Ministerio de Salud y Turismo de Jujuy, SAME-Jujuy, Tavien, Raíz Viajera más las asociaciones y agrupaciones de corredores regionales que lo acompañarán trotando en diferentes tramos del trayecto.
Está entrenado por Omar Da Silva con la planificación alimenticia del nutricionista Gabriel Parentini y el apoyo psicológico de la licenciada María Corro Molás. Y además cuenta con el respaldo de profesionales como los kinesiólogos Ezequiel Lamas y Marcela Tognola como parte del equipo que encabeza el médico Mario Padilla Guerrero.
También tiene el asesoramiento del doctor Néstor Lentini, un referente en todo lo relativo a la fisiología y el traumatólogo Roccaforte mientras que cuenta con asesores como el profesor Jorge de Hegedus, el ultramaratonista Adalberto Maidana y la atleta olímpica Sandra Torres Alvarez.
Hasta el momento Mariano Padilla realizó dos etapas:
Primera etapa: San Salvador de Jujuy - Volcán
Eran las 6.16 de la mañana cuando empezó a recorrer el trayecto. En ese momento muchas cosas se cruzaron: sensaciones, sentimientos, pensamientos, vivencias, charlas y gente que está y que ya no está.
El proyecto Humalaquiaca se puso en marcha con destino Volcán, sabiendo que en los últimos 10 Km de los 40 Km se encontraba la interminable Cuesta de Bárcena.
Mariano salió con llovizna de la Plaza Belgrano ante la mirada de los madrugadores y recorrió los 4 Km hasta a la salida de la ruta, siempre acompañados por la ambulancia del Same de Jujuy. En ese recorrido hubo quien alentó desde su casa y también desde su auto el paso ininterrumpido que alternaba subidas leves, moderadas y fuertes con sus correspondientes bajadas.
Muy duro extremo para la primera etapa cuando todavía faltaba la Cuesta de Bárcena. Con 4 horas y 7 minutos logró llegar a la Cuesta. Allí estaba expectante, desafiante y tranquila pero también albergante en el apoyo al proyecto. La estrategia era hacerla caminando.
Las ganas, las palabras de aliento, los bocinazos de apoyo, la percepción, el registro corporal y la concentración lograron que la Cuesta la hiciera trotando sin parar, luego llegaron los aplausos y vítores del control de la policía en Volcán lo que entusiasmó a correr unos kilómetros más haciendo un recorrido total de 43 Km.
Quedaron en el camino los litros de Gatorade, de agua mineral, las bananas y las naranjas que fueron esenciales en la primera etapa.
Segunda etapa: Volcán - Tilcara
Con cambios en la planificación, Mariano decidió realizar esta extensa etapa de 46 Km con poca recuperación y descanso. Por un lado la seguridad sanitaria y policial y por el otro una siesta de una hora y media y cinco horas de sueño por la noche le hacían dudar de la conveniencia. Mariano se decidió por la seguridad (en el corto tiempo sabrá si fue conveniente o no).
Salió a las 6.40 de la mañana con el acompañamiento de Roberto Tito Perez y del móvil policial, más tarde se sumó el Same. Niebla. La llovizna era lo mejor para no contar con el sol y calor que minaría la poca de recuperación de la etapa anterior.
El clima se encontraba bueno, sin frío pero fresco. Los primeros 12 Km fueron sin grandes inconvenientes, sólo una molestia en el aductor de la pierna izquierda.
El ritmo era algo lento sabiendo que la modificación en la planificación sumaba 16 Km y restaba 12 horas de descanso. El objetivo era cumplir con la etapa, en lo que no había reparado era que sumar distancia permitía sumar más tiempo en ruta con la consecuente cantidad de autos, camiones, micros, motos y camionetas. Sobre todo teniendo en cuenta que era un viernes del Enero Tilcareño.
El pasaje por el control de Gendarmería en Purmamarca fue con mucho aliento y se sumaba al apoyo de muchos conductores que con sus bocinas apoyaban la marcha.
Antes de llegar a al arroyo Cienaguillas, se hacía sentir el ascenso de más de 400 metros. Ya en la Cuesta de los Fantasmas (por las formas que se hacen en el gran paredón que va contemplando el paso de todos los que realicen el trayecto de sur a norte) el muro que en la etapa anterior fue dominado, no dejaba de aparecer. Fue una lucha a lo largo de la Cuesta de los Fantasmas que parecía que todos ellos echaban embrujos sobre su marcha. La extensión de la misma es un poco más de 3 Km y lo sentía, sumado al tráfico, al sol que apareció con toda su fuerza, al cansancio acumulado y el muro se hacia más presente que nunca.
El ánimo no era el mejor, la sensación de terminar ahí mismo era algo que se iba instalando de a poco pero constante. La concentración, la visualización en el foco del proyecto demandaban el esfuerzo mental para continuar. Un amigo de él, Tito, se calzó los cortos y faltando 15 Km acompañó incansable e ininterrumpidamente. Fue una gran ayuda.
Logró ascender a Maimará con su hermoso paisaje pero con cuatro duras cuestas. De todas maneras y con mucha tranquilidad el trote se transformó en marcha y la marcha en detención, Hubo tiempo para cambiar el aire, aflojar las tensiones, recuperar, elongar parado, sentado y acostado en la banquina.
La gente del Same, siempre solícitos le alcanzaba agua, Gatorade, bananas y naranjas y también alentaba, con toda esa ayuda retomó la marcha en trote. Fue como tomar envión.
Faltando 4 kilómetros la sensación de la proximidad de la Plaza de Tilcara era un estímulo de triunfo. Ya no había cuestas, el Pucará contemplaba el paísaje y el puente de ingreso lo recibía con un sonrisa ancha como su extensión. El móvil policial les abría paso ya por las calles de Tilcara y de repente el paso se aceleró, lo mismo que el corazón.
Correr con lágrimas en los ojos por sentir que cumplía con la segunda etapa se sumaba al aliento de la gente que lo veía correr a Mariano, y la plaza estaba radiante con gente bailando al ritmo de una chacarera. Algo inigualable para el proyecto: Deporte, Salud, Turismo, Tradiciones Argentinas y La Pachamama.
La tercer etapa será Tilcara - Uquía, donde cruzará el Trópico de Capricornio, pero eso será otra historia del proyecto.
Pueden seguir a Mariano Padilla en la cuenta de Facebook que abrió con fotos de esta maratón en el siguiente enlace: www.facebook.com/profile.php?id=100001745565178