El pasado miércoles 27 de abril se estrenó Yo sabía, un documental sobre el crimen de Walter Bulacio. El martes 26 de abril se cumplieron 20 años del asesinato del joven de 17 años, que en 1991 murió tras una golpiza policial. Bulacio había sido detenido en la puerta del estadio Obras, donde había ido a ver a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
La película no sólo rescata la historia de Walter y la lucha de su familia, de la Correpi (Coordinadora Contra la Represión Policial, creada tras este hecho) y de muchos otros durante estos 20 años. También denuncia que el gatillo fácil y la violencia policial siguen vigentes, señalaron los productores.
Yo sabía, título tomado del cantito de los recitales que menciona que a Bulacio lo mató la Policía, fue presentado a las 19 horas en el hotel Bauen de Buenos Aires. La producción y realización estuvo a cargo de la Correpi y de TvPts.
Walter y sus amigos fueron detenidos durante una razzia y terminaron en los calabozos de la Comisaría 35 de Nuñez, comandada entonces por el comisario Miguel Ángel Espósito. Los golpes que recibió causaron su muerte, unos días después de haber sido detenido.
El caso de Bulacio se transformó en una bandera de lucha para la juventud, en aquellos años en que las razzias y el gatillo fácil se multiplicaban sin pausa. Los productores prevén llevar el filme por todo el país y exhibirlo en colegios y en barrios.
Empuña su lanza Don Quijote
Los ojos surcan las parcelas del desierto
Salta Rocinante las cercas que las unen
Todo es arena tendida entre horizontes
Por delante, el portador de todos los destinos
Por detrás, aquél que lo despoja de la historia
Embiste Rocinante la arena con sus cascos
Fiel a la orden del noble caballero
No sabe Dulcinea del valor de tal hazaña
No sabe del valor de su nombre en el hidalgo
Son tres los gigantes invasores
Brotaron de la arena misteriosa
No amedrenta al caballero el devenir incierto
Giran las aspas como tiempo y giran
El viento arrastra las agujas del gigante
Consumen las horas escasas y fugaces
Cava el aire la lanza del Quijote
Clava el ojo de la inmortal saeta
Yace el gigante tendido en el desierto
Junto a él yace el tiempo detenido
Unge Sancho al valeroso caballero