Integran el elenco Karina Oviedo, Roberto Cruz, Gabriela Bertolone, Natalia Castañares, Verónica Pérez, Martin Dacal, Joaquín Ramos y Ariel Posse Varela. El vestuario y escenografía es de Carola Nicastro, la música de Juan Guerrero, diseño de luces Saturnino Peñalva, técnica y realización de utilería Santiago Costilla y la producción general a cargo de La Vuelta del Siglo.
La obra:
Clásico del teatro argentino estrenada en 1905 en el teatro Apolo de Bs. As por los Hermanos Podestá, fue concebida como comedia en tres actos que se desarrolla en la sala bien amueblada de una familia venida a menos. Una familia disfuncional, de clase media donde el padre jugador ha terminado de dejarla en la ruina.
Todos los hijos, excepto Damián, son incapaces de trabajar y sostener la casa. Damián, que vuelve del sur luego de fracasar en un proyecto, intentara enderezar a la familia. Esta crisis no ha perdido actualidad, acaso porque en su final se reconoce un principio básico de la conducta humana: el de la justicia. El autor, como intrépido y permanente periodista que fue, arrebata un fragmento de vida a la vida misma y provoca, sobre el escenario, la adhesión, el compromiso, la identificación del espectador con sus personajes.
Otras funciones:
Sábado 23 y viernes 29 de abril a las 21:30 hs. Con funciones especiales para colegios deberán llamar a los tel: 15-570-9074 o 15-580-8580
Qué será del mustio olor a ser vivo
Qué será del reloj que siempre vuelve a su cuenta
Estas manos no son manos
Y el aire es una tregua entre la arena que cae
Un tiempo muerto antes del despertar
Una muralla de voces me mantiene en alerta
Voces que gritan y voces que callan
Alaridos que desgarran hasta las fauces de los leones
Silencios oscuros y pesados como hormigas
Si somos tierra que vuelve a la tierra
Para qué el tiempo muerto
Esta arena detenida entre tanta urgencia
Este aire vacío de tormento
Qué será del mustio olor a ser vivo
Este reloj vuelve a contar las horas como espadas
Como si no hubiera sangre en el cristal de esta celda
Como si nadie viera que el rojo hilo
llega hasta la arena
Una y otra vez