El Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti despide con dolor al gran artista, infatigable defensor los derechos humanos, comprometido con las causas nobles que cruzaron la sociedad argentina en el último medio siglo. Autor de una obra notable que no conoció límites en su búsqueda de nuevas formas, estilos o materiales, León fue protagonista de los grandes momentos de renovación de la plástica argentina y de intervención pública de los artistas. En buena medida, fue gestor de un arte político que denunció la dictadura y sus complicidades eclesiales. León siempre creyó que había muchas maneras de hacer arte y se manifestó contra todo intento de reglamentar o ponerle límites a la complejidad de la expresión estética.
Este Centro Cultural tuvo el honor de exhibir su muestra "Taller Ferrari" y contar con su presencia durante la inauguración el último 24 de marzo. Alojar esa muestra en el Conti no sólo fue un honor sino también un acto de justicia, debido a la fuerte vinculación que tuvo León -padre de un desaparecido en la ESMA- con el movimiento de Derechos Humanos, con la recuperación del predio y con la creación de este Centro.
Fue un innovador, un transgresor. Una persona silenciosa que no paraba de desafiar a quienes se creían intocables, apoyado constantemente en la memoria de un pasado doloroso con el objetivo de reinventar un país fundado en la expansión de derechos, la tolerancia y la solidaridad. Un país que lamentará la ausencia de quien se nos había vuelto imprescindible.
Eduardo Jozami
Director
Qué será del mustio olor a ser vivo
Qué será del reloj que siempre vuelve a su cuenta
Estas manos no son manos
Y el aire es una tregua entre la arena que cae
Un tiempo muerto antes del despertar
Una muralla de voces me mantiene en alerta
Voces que gritan y voces que callan
Alaridos que desgarran hasta las fauces de los leones
Silencios oscuros y pesados como hormigas
Si somos tierra que vuelve a la tierra
Para qué el tiempo muerto
Esta arena detenida entre tanta urgencia
Este aire vacío de tormento
Qué será del mustio olor a ser vivo
Este reloj vuelve a contar las horas como espadas
Como si no hubiera sangre en el cristal de esta celda
Como si nadie viera que el rojo hilo
llega hasta la arena
Una y otra vez