Los Huayras son siempre bienvenidos en cada recital al que se presentan. Y no fue la excepción cuando cerca de las tres de la mañana aparecieron en el escenario del Club Sarmiento para volver a encender el estadio en la destemplada noche de La Banda. Tenían la carga pesada de suceder a Sergio Gallegillo, que dio un espectáculo acompañado por las palmas incansables del público. Recomendable volver a escuchar la versión de Agitando pañuelos, única y solemne.
El sexteto de Salta recorrió varios géneros musicales envueltos en la pureza de la voz de Juan Fuentes. Carnavalitos norteños, zambas y chacareras se mezclaron entre las canciones populares. Si Joan Manuel Serrat hubiera andado por estos pagos seguramente se habría sentado en el césped para escuchar una versión de Fiesta con fuerte estilo folclórico. Imperdible. Tuvieron que salir nuevamente. Una más. Y fue una zamba para el recuerdo.
Le siguió Horacio Banegas, un artista amigo del festival, repleto de chacareras para bailar debajo del escenario, allí, en el césped, donde la tierra húmeda por la lluvia parece tenderse sobre los pies en cada ritmo de seis por ocho. Y en ese ritmo, don Sixto Palavecino también tuvo un merecido homenaje de parte de Horacio con una de sus chacareras en quichua.
Decir que el Festival de la Salamanca es el festival de la chacarera no es falsear la verdad, pero tampoce es erróneo decir que es el festival de la diversidad. Si el folclore lo es, ¿por qué la Salamanca no?
Ricardo Cardone
Enviado especial