El Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances abre el periodo de recepción de candidaturas para su edición 2012, que reconocerá la trayectoria de un escritor vivo con una valiosa obra de creación en cualquier género literario (poesía, novela, teatro, cuento o ensayo), cuyo medio de expresión sea el español, el catalán, el gallego, el francés, el italiano, el rumano o el portugués. El galardón se entregará al ganador el 24 de noviembre de este año, durante la inauguración de la 26 Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Instituciones culturales o educativas, así como asociaciones o grupos de personas interesadas en la literatura, pueden presentar propuestas al certamen.
La fecha límite para el envío de propuestas es el 31 de julio de 2012. La Comisión de Premiación seleccionará un grupo de siete jurados con reconocida trayectoria literaria o crítica. El fallo del jurado será inapelable y se dará a conocer, en conferencia de prensa, a más tardar el 3 de septiembre de este año. Más de 70 escritores, académicos y críticos de incuestionable honorabilidad, provenientes de 19 países, han sido miembros del jurado de este galardón.
Convocado por la Asociación Civil Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, este galardón ha sido otorgado a Nicanor Parra (1991), Juan José Arreola (1992), Eliseo Diego (1993), Julio Ramón Ribeyro (1994), Nélida Piñón (1995), Augusto Monterroso (1996), Juan Marsé (1997), Olga Orozco (1998), Sergio Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan García Ponce (2001), Cintio Vitier (2002), Rubem Fonseca (2003), Juan Goytisolo (2004), Tomás Segovia (2005), Carlos Monsiváis (2006), Fernando del Paso (2007), António Lobo Antunes (2008), Rafael Cadenas (2009), Margo Glantz (2010) y Fernando Vallejo (2011).
La convocatoria 2012 y un listado biográfico de los anteriores ganadores están disponibles en el sitio web de la FIL Guadalajara: www.fil.com.mx
Nadie oye la levedad del instante
El fruto que cae maduro antes del golpe súbito
El surco de la palabra en la lengua inmóvil
La lágrima que evade al llanto
La piel que a la mano anhela
Nadie oye el crujir del cuerpo quieto
El latido espeso del no
La garra informe del miedo
Nadie oye el oprimir del hueco en la memoria
Ni el absurdo devenir del sueño
Apenas la piedra en el ojo
Un aleteo de pestañas
Que por toda falacia vibran