La casa fraterna y elegida fue la de Titina Vega y El Indio Gaspar, cerca del rumor del Huasamayo y del Pucara de Tilcara, en Pueblo Nuevo en la provincia de Jujuy.
Cerca de él, me lo imagino, su charango -desconocedor de circunstancias y destinos- esperará la mano y el abrazo que le arranque aún un huayno o bailecito. "De arriba vengo/ soy de la Puna/ clarita Luna/ flor de amancay. En tus alforjas traigo esperanzas/ sueños y penas/ palomitay...
El poeta no tiene desesperanzas ni esperanzas con sus últimas imágenes cerca de los molles y las chilcas y frente a la mágica presencia de Peña Alta. Está, nada mas, esperando para seguir un nuevo camino.
Ya quedan lejos los aplausos, como los ecos de las cajas del último Carnaval. El rumor tardío del viento por la playa del Río Grande, acerca en estos días un nuevo estremecimiento, leve como el que hoy agita al mundo.
Los músicos llegan a rodear al amigo. Seguramente Coyita, acertaste como en tus rimas y compases, con este irte calmo y meditado digno del hombre casi cósmico del altiplano andino
Nos quedan tus relatos del Malón de la Paz y de la injusticia perdurable de los arriendos. Tus voces hecha música se seguirán tocando y tus palabras llamarán al compromiso que ayer movilizó a originarios y criollos compartiendo caballos para expulsar de estas tierras al invasor y hoy reclama valientes en el Mar Argentino.
Guillermo Cabrera - Jujuy
Cae la gota en la nuca piadosa del amor
Cae toda vez como sello
Como signo cae
Como rayo en la madera seca
Se escurre entre la leña aún abierta
Hasta encontrar el último latido
Hasta que fermenta
Hasta que pudre
Olerá su herida a húmedo pasado
No sanará la corteza fatigada
Antes de que otra gota duela
Cae el amor en la nuca del piadoso
Cae por compasión la última gota
La gota seca que no duda
La que por misericordia mata