El sitio tiene una antigüedad de unos 1.500 años y quienes reclaman fundamentan su acción en la progresiva destrucción del lugar ante la falta de políticas públicas de los organismos provinciales y municipales involucrados en el caso y piden la preservación de este importante patrimonio cultural.
Aldo Darío Gutiérrez Burgos, residente omaguaca en Uquía, en un extenso documento ilustrado también con fotografías, evidencia su interés por la Waka Santa Bárbara, su valoración del sitio e indirectamente de la principal responsabilidad del intendente Marcos Medina a quien acusa de incumplimiento de históricas promesas de cuando era concejal.
Solicitan que se de a conocer el convenio firmado con el arqueólogo, un inventario de las piezas encontradas, su destino actual y las conclusiones científicas y técnicas elaboradas por Nielsen quien excavó el sitio en 1997 en un proyecto que avaló en esos años Marcos Medina y el polémico Norte Chico orientado por el ingeniero Luis María Noceti, actual funcionario en la presa de Yaciretá.
El extenso informe de Aldo Burgos cuestiona "el abandono del Estado Provincial sobre propiedades de gran importancia para la investigación científica, histórica, patrimonial y sociocultural que menciona en todas sus normas como de su pertenencia (Art. 1° Ley 3866/82), como en este caso los Sitios Arqueológicos o Wakas de nuestros abuelos, pero que no los cuida, no protege, no preserva, no limpia, no concientiza sobre el valor de los sitios arqueológicos, ni del cumplimiento de sus leyes a sus diversos funcionarios provinciales".
Aseguran que por el contrario "permite la usurpación, destrucción y asentamiento en el sitio, permite la construcción descontrolada urbanizando el mismo lugar; permite que se hagan caminos y se saquen áridos y piedras para construir edificios gubernamentales y permite que personas desconocidas tiren escombros y basura y quemen la basura".