Tanto la modalidad Cross Country como la Regularidad disputarán hoy la última etapa de la competencia, en la cual se definirán los ganadores de cada categoría.
Ayer la competencia de velocidad partió en enlace, desde Tafí del Valle, en dirección a Virgen de Lourdes que se encuentra a quince kilómetros de Amaicha del Valle, desde donde se puso en marcha la última Sección Selectiva de 97,69 kilómetros cronometrados a través del Río Santa María y que finalizó en la localidad salteña de Tolombón.
Por su parte la Regularidad partió desde Tafí del Valle muy temprano y recorrerán la antigua Ruta 40 pasando por Cafayate y San Antonio de los Cobres hasta el cruce con la Ruta 52 en la Salinas Grandes de Jujuy y dirigirse al último tramo de la competencia que recorrerá Purmamarca hasta La Quiaca.
Esta travesía, no es solamente un evento deportivo sino también una oportunidad de seguir mostrando el país y de valorizar aún más una ruta famosa como lo es la RN40. Y es un verdadero desafío para muchos puesto que a lo largo de su hoja de ruta se incluyeron tramos como el de Abra del Acay -considerado el paso de ruta nacional más alto del mundo- con una altura superior a los 5.000 metros sobre el nivel del mar.
En algunos sectores, si el clima no acompaña, podría haber fuertes vientos y hasta nevadas.
Pasado el mediodía será la entrega de premiación en la región quiaqueña
Primero vendrá un maullido
Sin tiempo y sin lugar
Un absurdo despertar
Luego vendrá la boca abierta de la vida
Un hijo a borbotones
Y el pasado sólo será tiempo inútil
Más tarde vendrá el desvelo
Por lo que nunca fui
Por lo que nunca seré
Y abrirá una huella para todos mis fracasos
Después vendrán los sabios
Que olfatearán mi cojera
Y cobardes morderán mi cuello
Pero nada habrán de hacer por lo imposible
Después vendrá la noche
Con su mano de madre
Y me dirá que ya es tarde
Que no queda más que cielo
Después vendrá mi cuerpo
Buscando aire en una piedra
Y cuando mi voz se ahorque con saliva
Una tormenta de tierra me sepultará
Luego vendrá un maullido
Sin tiempo y sin lugar