Si la Feria del Libro acostumbra a convocar a más de un millón de visitantes en los últimos años, esta 37a. edición, a inaugurarse el míercoles en La Rural, en Palermo promete no ser la excepción. Por supuesto, está la presencia de un Nobel de Literatura como Mario Vargas Llosa como eje de atracción pero también llegan otros destacados visitantes, además de programares numerosos ciclos culturales y educativos.
Entre los nombres relevantes se encuentran el chileno Jorge Edwards, los españoles Antonio Muñoz Molina y Rosa Montero (viene a presentar su novela Lágrimas en el agua, un best-séler como Wilbur Smith, el sociólogo francés Francois Dubet, la escritora mexicana Margó Glanz, el artista uruguayo Carlos Páez Vilaró, el alemán Diedrich Diederichson (con sus ensayos y artículos teóricos sobre la música de avanzada) y el francés Jean Echenoz (autor de la celebrada novela Correr inspirada en la vida del campeón checo Emil Zatopek).
Otro motivo especial de atracción de la Feria, que organiza la Fundación El Libro, lo constituyen los homenajes a dos personalidades de la cultura argentina recientemente fallecidas: María Elena Walsh y David Viñas. Para esta jornada inaugural, se programó un recital de canciones de la inolvidable María Elena mientras que Germán García hablará en el recuerdo de Viñas.
Ciudad Abierta
El lema de esta edición es Una ciudad abierta al mundo de los libros. Se alude así a la designación de Buenos Aires, por parte de la UNESCO, como Capital Mundial del Libro 2011. Y para celebrarlo habrá un acto este sábado 23 de abril en coincidencia con La Noche de la Ciudad en la Feria, que tendrá como eje el stand del Ministerio de Cultura porteño.
Entre las principales actividades culturales se pueden citar:
Se hará el sábado 7 con el lema Paseo literario por la ciudad.
Los accesos a la Feria están en la Av. Santa Fe 4201, Av. Sarmiento 2704 y Av. Cerviño 4474.
Estará abierto de 14:00 a 22:00 (viernes y sábados, una hora más, y este sábado, por La noche en la Ciudad, el cierre se hará en la madrugada del domingo).
A fuego lento quema Noé su arca
Bajo el casco arde un fuego manso
Un fuego noble
Arde con la tenacidad del hambre
Confía en que en horas o en días devorará la madera
O en meses
O en años
Sólo sabe el fuego del instante atemporal
Del punto ciego de todas las agujas
Donde el segundo voraz tiene la letanía del lustro
Le llevará ese instante consumir la nave
A ningún salvaje protegerá el arca
Cada cual habrá anidado en su infierno
Perplejo como un náufrago
Noé contempla la condena
Esa pena durará horas o días
Meses o años
Hasta que no exista arca milagrosa
Y todo vuelva a suceder
Cuando el deseo nos queme las manos
Y nos llene de besos