En el año 2000, hace diez años, fueron por primera vez a la ciudad de Tilcara, donde presentaron "Narigón del siglo". Pero no volvieron a Buenos Aires solamente con la ovación del público, sino también con la promesa de volver a tocar en la bella ciudad. Y el sábado 27 de marzo, esa promesa se cumplió. La gente días antes esperaban ansiosos el retorno de la "Aplanadora del rock", cantando sus clásicos.
Desde ese recital en Tilcara que los músicos sienten un gran afecto por ese lugar, en especial Ricardo Mollo.
En el "Pepsi Music" del año pasado, el guitarrista y cantante de la banda, dio una señal de lo que se vendría en el 2010 cuándo les preguntó a sus seguidores si iban a estar en la presentación de su disco en Tilcara. La respuesta fue el escalón que faltaba subir para regresar a la provincia de Jujuy.
La lluvia demoró el comienzo del recital, haciendo que este comience a las 19:45. Abrieron nada menos que con la versión de "El arriero", canción de Atahualpa Yupanqui que ellos grabaron en su disco "La era de la boludez". Luego siguieron con temas de su último material: "Hombre en U", "Buscando un ángel", "Mantecoso" y "Muerto a laburar". Tampoco se olvidaron de tocar "Jujuy", "Avanzando retroceden", "Senderos", "Boyar Nocturno", ni tampoco sus clásicos, como por ejemplo: "El 38", "Par Mil", "Qué ves", dando una agradecimiento al cielo por ponerle fin a la lluvia. La emoción tuvo su momento más sobresaliente cuando hicieron homenaje al fallecido Ricardo Vilca con "Guanuqueando", y haciendo una versión de la famosa chacarera "La flor azul" de Mario Arnedo Gallo, padre de Diego Arnedo. El recital cerró, como era de esperarse, con el tema "Amapola del 66".
El recital tuvo todos los condimentos, sumándole los invitados: La bagualera Micaela Chauque; los santiagueños: Juan Saavedra; Sandra Farías y "Kelo" Herrera y la aparición de Fortunato Ramos.
El grupo de rock volvió a tocar el pasado 27 de marzo en Tilcara, y ambas veces que tocaron se han ido muy satisfechos. ¿Volverán?
Había luz en el ocaso
Había cielo translúcido mar translúcido
Había deseo con forma de horizonte
Había tierra firme más allá del más allá
Había silencio en el ocaso
Había mensajes longevos en botellas longevas
Había aire rojo cielo rojo
Había un cortejo de gaviotas
Ante qué paredón mueren las aguas
Muro de cielo donde el mar se precipita
Fosa común donde el sol no arde
Al final de este barranco caen las horas
Brutal abismo que devoras tiempo
Por qué cierras mis ojos con una caricia