Científicos franceses del Centro Nacional de Investigación Científica revelaron detalles asociados con la técnica de sfumato (esfumado) utilizada por el artista en algunas de sus grandes pinturas.
En el sfumato (según los expertos) las luces y las sombras se mezclan como humo y no se aprecian pinceladas ni contornos.
Los investigadores realizaron un análisis químico cuantitativo a siete obras de Da Vinci que se encuentran en el Museo del Louvre en París, por medio de una técnica no invasiva llamada espectroscopia fluorescente radiográfica que evalúa el grosor de las capas de pintura y su composición química.
El estudio, que se centró en los rostros de las obras, muestra que Da Vinci usaba diferentes mezclas para obtener las sombras, las cuales se caracterizan por una técnica que emplea capas de esmalte al igual que diversos pigmentos y aditivos como óxido de manganeso, cobre o veladuras (tinta transparente que se da para suavizar el tono de lo pintado).
En el caso de los esmaltes, el análisis encontró que el artista aplicaba capas delgadas de entre 1 y 2 micrómetros hasta un grosor de hasta 40 micrómetros (la mitad de espesor de un cabello humano) para lograr los matices que se proponía. La superposición de esmaltes permite la creación de profundidad y volumen en la pintura.
Ahora duerme como un niño sobre el pecho
Tanto roble, tanto alcohol
Sabio como el río y su aire lento
Esa piel que el sueño mece
Quién podrá con tanto vértigo
Qué madera talló el cauce
Todo es borde en este abismo
Todo es último en diciembre
Cae la piedra en el último desvelo
Y todo vuelve a empezar