Juan Saavedra ya conocía a Divididos. En realidad, como todo el mundo los había escuchado innumerables veces, dejándose estremecer con la fuerza de su música y con una versión muy especial, la del Arriero, que Atahualpa Yupanqui hubiera aplaudido, según cuenta el bailarín santiagueño.
Pero nunca se imaginó que iba a terminar formando parte de ese camino sin límites que comienza a desandar Divididos, cada vez que sale en búsqueda creativa. Cuando la “Aplanadora del rock” se presentó en Cosquín, junto a “Peteco” Carabajal, Juan tuvo la oportunidad de estrechar la mano de Diego Arnedo, el hijo del folclorista santiagueño Mario Arnedo Gallo. Sin embargo, nada lo hacía presagiar un trabajo en común hasta que a principio de marzo, Divididos pisó el monte de Gramilla, cerca de Las Termas de Río Hondo. Allí no sólo se reencontró con Arnedo, sino que tomó contacto con Ricardo Mollo y su baterista Catriel Ciavarella.
“La noche anterior al show que ofrecieron en Gramilla, en el Festival a la memoria de los pueblos, nos reunimos en la casa del comisionado Luis Jiménez. Allí estábamos, Sandra (Farías) y yo, Manuel Orellana, Rodolfo Lucca y “Kelo” Herrera. Comenzamos a tocar y el clima nos fue envolviendo en un instante emotivo. Ensayamos una y otra vez La flor azul, la chacarera que compuso don Mario Arnedo Gallo, el padre de Diego Arnedo, el bajista de Divididos y hubo lágrimas. Ellos tienen una fuerza impresionante y se sentían a gusto rodeados por el monte de Gramilla. Estábamos todos muy conectados”, recuerda Juan.
Las mismas sensaciones que recorrieron sus cuerpos esa noche se repitieron sobre el escenario al día siguiente. No estaba previsto que Juan le pusiera su coreografía al tema ¿Qué ves?, pero surgió con la magia del momento.
Rock y folclore se unieron en la misma esencia: pasión, música, poesía, palabras que dicen más de lo que se escucha. Eso llenó a Juan Saavedra de una inmensa alegría. Y cuando todo parecía que era el regalo de una noche, el bailarín de 66 años se dio cuenta de que a veces los sueños se hacen realidad, aún sin haber soñado. A los pocos días de aquella presentación, Juan recibió desde Buenos Aires una invitación para participar del lanzamiento del nuevo disco de Divididos en Tilcara, “la tierra sagrada”, Jujuy.
“Estoy muy feliz. Tengo que viajar el 24, para que el 25 y 26 nos metamos a fondo en los ensayos. Creo que lo voy a acompañar en tres temas con el bombo y con alguna coreografía. Además, esta presentación en Tilcara se va a filmar en un DVD que saldrá a la venta con el disco. La música nos hermana, y más habiendo raíces santiagueñas”, dice Juan en alusión al hijo de Arnedo Gallo y a la elección de la chacarera La flor azul, que forma parte del nuevo material de Divididos.
Juan confiesa su admiración por la “Aplanadora”. “Realmente son una aplanadora. Tienen una fuerza potente y una creatividad como músicos que conmueve. La versión del Arriero, de Atahualpa Yupanqui me ha elevado en todo sentido. Yo le decía a Mollo (Ricardo) que si don Atahualpa viviera, se hubiera emocionado. Y Diego Arnedo me contó que su padre decía lo mismo”, señala Juan.
Por lo pronto, la del 27 será la única presentación de Juan Saavedra junto a Divididos, aunque si esta amistad creativa se prolonga en el tiempo, puede que se los vea compartiendo otros proyectos más adelante.