Ya está todo listo para una nueva edición de arteBa, cuyo leitmotiv en esta oportunidad está vinculado con la celebración de sus 20 años.
En retrospectiva, el camino transitado por arteBA en estas dos décadas posibilitó la apertura de una nueva ventana a los artistas para salir de sus ateliers y conectar su trabajo con el mundo. Y si algo cambió en este tiempo, desde la primera edición en el Centro Cultural Recoleta, fue la proyección de la Feria y con ella, la conciencia creciente de los coleccionistas de pura cepa que encontraron en arteBA un nicho propicio para compartir sus baluartes. Se multiplicaron las galerías consagradas al arte contemporáneo y los jóvenes que van por esa huella.
Pero fundamentalmente permitió internalizar en el país el concepto de mercado del arte. Es así que año tras año, y con un crecimiento sostenido, la feria logró incorporar el arte al mercado de consumo.
Para Facundo Minujin, director de arteBA, 20 años no es nada: "Los logros son visibles. La feria logró impulsar el arte en otro escalafón. Pero yo no hablaría como muchos de un boom del negocio del arte. La realidad es que los valores en la Argentina están super depreciados, a comparación de México o Brasil. Por esto, los inversores se enfocan en el arte joven, dado que sus obras no tienen el mismo precio que un artista consagrado."
En este aspecto, Minujin recalcó el rol de las empresas y bancos que decidieron sumarse a la apuesta de arteBA, patrocinando la venta de obras y creando programas de apoyo al arte.
Uno de ellos es Chandon, que comanda desde hace años el Barrio Joven, epicentro exclusivo para las obras de artistas emergentes. Como es habitual, la compañía realiza la primera compra de la Feria.
En esta oportunidad, la compañía adquirió una mini-instalación del artista Lucio Dorr, en la galería Dabbah Torrejón, que donaron al MAMBA (Museo de Arte Moderno de Buenos Aires).
También se puso en marcha a puertas cerradas el tradicional Matching-Funds con la aseguradora Zurich que ya eligió a tres museos con los que compartirá sus gastos para comprar obras para ellos. Esta vez los beneficiados fueron el Palacio Ferreyra de Córdoba (obras de Ernesto Deira y Nuna Mangiante); el MALBA con una escultura de Elba Bairon y el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad nacional del Litoral, de Santa Fé quienes compraron una obra de Eduardo Mac Entyre.
No hay cifras oficiales, pero según transcendidos, cada uno de estos museos, en conjunto con Zurich, pagó una suma que rondó los u$s 15000.
Por su parte, el Banco Citi compró por u$s 25000 para destinar al MALBA el grabado de Antonio Berni: Ramona y el viejo. Es en este contexto que Minujin palpita una buena proyección de ventas para esta edición: "Creemos que será un gran año. El mercado del consumo argentino pasa por un muy buen momento, dada la economía del país."
Ante este panorama arteBA abrirá sus puertas con la misión de batir récords en ventas.