La pintura, una segunda versión de una obra exhibida en el Louvre de París, también pareciera que nunca fue completamente terminada según el equipo de conservación de la National Gallery británica donde el cuadro volverá a ser expuesto en la tarde del miércoles 14 de Julio.
El proceso de limpieza reveló detalles escondidos por mucho tiempo bajo una capa de barniz aplicada en 1948-1949 y desde entonces comenzó a degradarse reduciendo la sombra sutil de la imagen, especialmente en las partes más oscuras y afectando su sentido del espacio.
El trabajo de conservación y el estudio de materiales y técnicas mostraron partes de la pintura que fueron terminadas en distintas etapas, señaló la galería, con la mano del ángel apenas completada mientras que las cabezas de las figuras principales parecen estar completamente terminadas.
"En el pasado, los curadores de galerías, como muchos académicos del arte renacentista en otras partes, han explicado los diferentes niveles de terminación y resolución en una obra alegando que Leonardo era ayudado por asistentes", dijo la galería en una declaración.
"Ahora se ve posible que Leonardo haya pintado todo el cuadro por si solo, dejando algunas partes simplemente esbozadas o que no se haya terminado por completo, mientras que otras partes las finalizó totalmente", agregaron.
En el 2005 expertos que utilizaron tecnología infrarroja descubrieron dos trazos de dibujos distintos al de la obra debajo de la superficie de la pintura la cual fue adquirida por la National Gallery en 1880.
Uno de ellos era un diseño totalmente distinto al que finalmente se pintó mientras que el otro era un dibujo de la virgen pero con considerables diferencias.
La pintura, con fecha de 1491 a 1508, será exhibida en un nuevo marco italiano que incorpora partes de fines del siglo XV comprado especialmente por la galería el año pasado.
Nadie oye la levedad del instante
El fruto que cae maduro antes del golpe súbito
El surco de la palabra en la lengua inmóvil
La lágrima que evade al llanto
La piel que a la mano anhela
Nadie oye el crujir del cuerpo quieto
El latido espeso del no
La garra informe del miedo
Nadie oye el oprimir del hueco en la memoria
Ni el absurdo devenir del sueño
Apenas la piedra en el ojo
Un aleteo de pestañas
Que por toda falacia vibran